jueves, 30 de abril de 2026

Pico Cáscaros, Las Pajarinas y Peña Mala. Circular desde Rabanal de Luna

Salida: Iglesia de San Salvador (Rabanal de Luna)

Distancia: 17.8 km
Duración: 7:45 h (sin paradas)
Subidas Acumuladas: 1120 m
Altura Inicial: 1150 m
Altura Máxima: 1983 m
Fecha de realización: 25/04/2026
Dificultad: alta
Track de la ruta



Itinerario: Iglesia de San Salvador (Rabanal de Luna) – Arroyo de la Braña – Braña de Rabanal – Campar de Bostacha – Arista del pico Cáscaros –  Pico Cáscaros (1847 m) – Pico las Pajarinas (1864 m) – Alto del Pozanco (1875 m) – Arista de Peña Mala – Peña Mala (1983 m) – Collado Pasafueches – Fontanina – Arroyo los Tacones – Desvío a Rabanal – Arroyo los Tacones – Cuesta del Sol – Colladas – Rabanal de Luna.

Nota importante: Toda cumbrera de la sierra está invadida por tupidos brezales y escobares en donde solo asoman peñas y canchales de bloques de cuarcita que resbalan cuando están mojadas. Algunas matas de robles enanos también entorpecen el caminar. En el estado actual esta ruta sólo es recomendable para montañeros experimentados en terrenos complejos.


Aparcamos el coche junto a la Iglesia de San Salvador situada en el barrio más meridional de Rabanal de Luna. El pueblo tiene magnificas casonas de piedra tallada, la mayoría bien arregladas. En la primera parte del recorrido seguiremos las marcas del PR LE 66 La Solana en dirección a Sena de Luna siguiendo el camino de la Braña de Rabanal (S). A medida que avanzamos por el ancho camino, que en algunas zonas necesita algún desbroce lateral, van quedando a la izquierda algunos prados a ambos márgenes del Arroyo de la Braña mientras a la otra mano dejaremos también atrás dos cabañas en completa ruina. Poco a poco el camino va virando al SO para, de repente, girar 90º y alcanzar el refugio de la Braña de Rabanal de buena factura pero cerrado con llave.

Iglesia de San Salvador en Rabanal de Luna.

Señalización del PR LE 66 La Solana.

El camino ancho deja a la izquierda prados que llegan hasta el Arroyo de la Braña.

Otra imagen del precioso camino.

Cabañas en ruina en la Braña de Rabanal.

Refugio de la Braña de Rabanal.

El precioso camino se adentra (E) en un robledal y sale a la amplia pradera del collado llamado Campar de Bostacha. Al otro lado el camino sigue en la misma dirección y baja mediante varias revueltas a la carretera que une Sena de Luna con Abelgas. Pero nosotros lo obviamos y, en el Campar, cogemos otro que sube hacia el SE entre robles, abedules y grandes escobas. Más arriba se orienta al sur y alcanza un collado en el límite del bosque; debió ser un gran prado rodeado de abedules a los pies de la arista norte del Pico Cáscaros. Las matas de abedules lo siguen rodeando pero está completamente invadido por los brezos aunque una sendilla aún se mantiene en los límites del bosque.

Vista hacia atrás: las nieblas matinales rellenan el Valle de Luna.

Arriba vemos el Pico Cáscaros. Subiremos a él por la arista de la izda. Abajo constatamos la considerable altura de las escobas.

Vista hacia atrás desde el centro del primer brezal que cruzamos. Hasta el bosque que vemos a la izda hemos subido por buen camino.

Desde la misma posición que en la foto anterior pero mirando hacia adelante: primero hay que cruzar el escobar y las matas de abedules, después coger una grieta en la zona derecha de la peña y seguir por la arista buscando los mejores pasos entre las peñas y la maleza.

No queda más remedio que atravesarlo peleando con los brezos para alcanzar la base de la peña que se yergue vertical en esta zona. La alargada arista sube hacia el oeste y está formada por peñas y bloques de cuarcita que en las zonas sombrías están húmedas de la lluvia de la noche anterior y resbalan. Y en los huecos que deja libre el roquedo medran los brezos y los robles enanos que dificultan la ascensión. Encontramos una grieta por la que superamos las primeras peñas, entre brezos y matas de robles; la inclinación es mucha y hay que agarrarse a las ramas para subir. Pronto la inclinación disminuye algo y se sube mejor, pero los brezos y los robles enanos siguen colonizando los huecos entre las rocas. En la zona alta tenemos que superar varias peñas rodeadas completamente por la maleza. Por supuesto, no hay camino ni senda; sólo algunos hitos ocasionales.

Acabamos de superar la canal de subida a la arista (vista hacia atrás).

Por delante peñas de cuarcita (húmedas resbalan) y brezos entre ellas. En otras zonas en lugar de brezos hay matas de robles enanos.

Cuando predomina la roca se sube mejor.

Al superar una peña bastante afilada, vemos al otro lado el vértice geodésico que corona el Pico Cáscaros. Este pequeño tramo de subida tiene menos maleza y se sube bien. Arriba encontramos unas vistas preciosas. Dejo algunas fotos.

Después de superar un afilada peña vemos cerca el montículo cimero del Pico Cáscaros que tiene un vértice geodésico (está detrás de los árboles).

Mirando al oeste desde el Pico Cáscaros.

Continuación de la panorámica anterior hacia el noroeste.

Seguimos con la panorámica en el sentido horario. La mata de brezos abajo a la izquierda es por donde bajaremos de la peña.

Vista norte.

Mirando a las Ubiñas desde el Pico Cáscaros.

Vista hacia el noreste donde encontramos el extremo del reculaje del Embalse de Barrios de Luna.

Hacia el este tenemos esta vista.

La bajada la hacemos por una empinada canal en la ladera sur también tupida de brezos y con rocas. Al bajar de la peña creíamos que el terreno mejoraría al caminar por el lomo de la sierra generalmente más limpio. Pero no; los brezales se alternan con los escobares también en la cumbrera y el caminar se hace dificultoso. Entre tanta maleza buscamos los pequeños canchales que nos permitan avanzar mejor. Así alcanzamos las rocas del Pico las Pajarinas. A partir de aquí el terreno mejora y, aunque sigue habiendo muchas escobas y brezos, encontramos cortos pasillos de hierba por los que se puede avanzar más rápido. Pasado el alto de Las Pajarinas hay un hombro hacia el norte que lleva a un collado de hierba del que a su vez baja un marcado camino hacia Truébano. Por ahí teníamos previsto bajar en el caso de que se hiciera tarde (se preveían tormentas después del mediodía). Como íbamos bien de tiempo decidimos seguir el cordal un poco más y volver después a este punto para bajar. Luego cambiamos de idea. De momento seguimos la cuerda de la sierra (O) y pronto alcanzamos con facilidad el Alto del Pozanco (donde los mapas de IGN sitúan una primera cumbre de Peña Mala).

Vista hacia atrás del Pico Cáscaros poco después de bajar por la canal que vemos entre su peñas cimeras.

Desde Las Pajarinas miramos hacia atrás. Las pequeñas calveras que vemos cerca son las únicas que hay desde que dejamos el camino ancho. En medio vemos el Pico Cáscaros.

En vista de que este último tramo no ha estado mal, decidimos continuar hacia la auténtica Peña Mala que se yergue piramidal y rocosa enfrente. Sin embargo, una vez bajados del Alto, vuelven las dificultades: por la ladera norte caen verticales grandes lastras de cuarcita mientras que la sur, de menor inclinación, está completamente invadida por brezos y robles enanos. Vamos pasando entre las peñas o bordeándolas entre la maleza hasta alcanzar la propia arista de la montaña. Una estrecha franja sin maleza en la zona alta de la vertical ladera norte nos permite subir algo mejor porque la ladera sur como dije antes está muy cerrada. Más arriba la maleza de la ladera sur da paso a un gran canchal. Tenemos que optar, o bien subimos por el canchal pegados a la propia arista o continuamos por la empinada y estrecha franja de la ladera norte con fuertes caídas. Decidimos seguir por esta última. Poco antes de la cima encontramos un inestable nevero que hay que atravesar al borde de una caída de unos 200 metros. Lo evitamos y subimos a la arista por una empinada y corta canal.

Después de superar densos escobares, brezales y matas de pequeños robles, de rodear peñas y pasar por algunos canchales, alcanzamos la arista cimera de Peña Mala. A la izquierda de la arista hay un gran canchal de bloques de cuarcita y por la derecha (que no se ve) va una franja más limpia pero con importantes caídas. 

Por no cruzar un inestable nevero subimos por una canal a la misma arista para continuar por los bloques de cuarcita del otro lado.

Por la misma arista o pegados a ella en la ladera sur, subimos por grandes bloques de cuarcita los pocos metros que nos quedan para coronar Peña Mala. Paramos a comer. Mientras subíamos por la arista hemos visto como un camino bueno sale de una pradera situada en el centro del circo al norte de la peña, y como ese camino enlaza con el que baja de Las Pajarinas. Si llegásemos al prado acortaríamos la ruta y evitaríamos los complicados tramos llenos de maleza en el descenso de Peña Mala.

Desde la cima de Peña Mala vemos el prado (centroderecha) del que salen buenos caminos. Bajamos por la ladera hasta el Collado Pasafueches (centroizquierda). Entre ese collado y la campera hay senda pero casi cerrada por un denso escobar.

Como desde arriba parece factible, decidimos bajar por allí. El descenso por el hombro norte de Peña Mala es fácil y deja a la derecha las verticales lastras que bajan de la cumbre. El primer tramo tiene pequeños pedreros y brezo de bajo porte que permiten un rápido y fácil descenso aunque no hay senda. Pero poco a poco, a medida que bajamos, el tamaño del matorral aumenta y en el tramo final, antes de alcanzar el Collado Pasafueches, las escobas son bastante altas.

Vista hacia atrás de la ladera norte de Peña Mala. En realidad hemos bajado por la parte derecha de la foto.

Desde media ladera, antes de caer en el Collado Pasafueches, echamos la vista atrás.

Llegando a la campera echamos una última mirada a Peña Mala.

De la pequeña campera del collado sale hacia el este una sendilla entre las altas escobas que se dirige al prado que hemos visto desde arriba. Braceando para apartar las altas retamas, la senda nos va llevando bajo un canchal que es la morrena de un pequeño circo de sobrexcavación que quizás contuvo una laguna. En la parte final algunos claros nos facilitan llegar a la campera. El camino que arranca de aquí ha sido ampliado con un ancho desbroce y se dirige al este hasta La Fontanina, surgencia que da vida al arroyo que, al juntarse con otros aguas abajo, da lugar al Arroyo los Tacones. El camino vira al norte y rodea un gran prado a la vez que se junta con el que baja de la zona de Las Pajarinas.

Desde la zona de La Fontanina miramos hacia atrás. A la izda Peña Mala y a la dcha el Collado Pasafueches.

El camino ancho, convertido en pista, cruza el Arroyo los Tacones y, después de atravesar una corta hoz, da un amplio rodeo para enfilar hacia la cercana aldea de Truébano. Justo donde termina el rodeo sale a la derecha otro camino señalizado (PR LE 66 Solana) que nos va a permitir subir por la Cuesta del Sol (E) a un amplio collado a los pies de las calizas de Pico Cuesta del Sol que queda a la izquierda.

El camino ancho que baja a Truébano pasa antes por una corta hoz.

Superada la Cuesta del Solo el camino nos lleva por un bosque mixto de abedules, robles, escobas y brezos en flor (PR LE 66 La Solana).

Otra imagen del camino.

Hilera de robles poco antes de bajar a Rabanal de Luna.

El camino, asiento del PR, avanza casi llano por las Colladas dejando a la izquierda las blancas calizas del Pico Cuesta del Sol, después la arista de Las Artosas y la Peña Mofosa, y la blancura de esta alargada cuerda caliza contrasta fuertemente con las oscuras cuarcitas del Pico Cáscaros y la Peña Mala. Más adelante el camino se adentra en un precioso robledal y finalmente cae en Rabanal de Luna a la altura de la Iglesia de San Salvador.

Lorenzo Sánchez Velázquez


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