sábado, 19 de marzo de 2016

Picos Ranero, Espines y La Cerra. Circular desde Pola de Lena

Perfil de la ruta
Salida y llegada: El Valle (concejo de Lena)
Distancia: 20.3 km
Duración: 7:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1250 m
Altura Inicial: 450 m
Altura máxima: 1296 m
Fecha de realización: 12/III/2016
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: El Valle (Lena) – Llana’l Monte – Altu Espines – Pico Ranero – La Carisa – Mayáu Espines – Quentu les Cruces – La Cerra – Mayáu Espines – Barranco de Columbiello – Columbiello – El Valle.

Mapa de la ruta
El pasado otoño, en la subida al Estorbín desde Santibáñez de Murias, completamos la ruta con la ascensión al pico Tresconcejos y, aunque no llegamos a descender hasta la pista de "La Carisa" que en esta zona discurre por la ladera occidental de la Sierra de Carrocedo, cresteamos por el citado cordal para descender finalmente a la majada Fuentes en el lateral oriental. Hace unos años estuvimos también por estos pagos desde Congostinas en Lena llegando a los picos Perogarcía y La Cerra y, más recientemente, en diciembre del 2012, subimos al pico Ranero y al Altu Espines desde Carabanzo y poco después hicimos una circular desde Boo en el concejo de Aller con nueva subida a La Cerra.
Tejados de El Valle y Pola de Lena. Al otro lado del valle Peña Chagu y Brañavalera nevados.

Queríamos completar todos estos itinerarios subiendo a los picos más septentrionales del cordal pero desde la vertiente lenense aprovechando las últimas nieves de este frío y tardío invierno. Así pues, nos acercamos a la aldea de El Valle (450 m) muy cerca de la capital del concejo y, como allí termina la carretera, dejamos el coche a la orilla donde comienzan las primeras viviendas.
Cabaña en Llana´l Monte con Brañavalera al fondo.

Por aquí pasa el PR AS-77, pero no encontramos ninguna señalización, y por el camino ancho que se dirige al norte, entre las casas, comenzamos la ruta. Al oeste, muy cerca, por debajo de los prados, vemos la capital del concejo, que desde aquí parece una gran urbe protegida, al otro lado del amplio valle del Lena, por las nevadas crestas de Brañavalera y Peña Chagu. Las nubes cubren las cimas más altas del Aramo y de las Ubiñas, pero poco a poco, a medida que avance la mañana, se irán despejando y a mediodía su visión será completa.
Vista de la cabaña en Llana´l Monte.

Entre fincas, prados y cabañas continuamos la dura remontada virando hacia el este primero y hacia el sureste después. Dejamos atrás una antena de telefonía o de TV alimentada con un ruidoso generador y alcanzamos el final del camino ancho en una buena cabaña situada en los pastos de la Llana´l Monte (855 m) en la base de la Xerra’l Pibidal.

Faldeando la ladera del pico Espines nevado. Al fondo vemos La Cerra.

Continuamos la remontada por una difusa senda entre la maleza hacia el crestón rocoso más alto que vemos. Lo cruzamos por una entalladura y, al otro lado, aparecen las primeras manchas de nieve, que a medida que subamos aumentarán de espesor.
Cerca de la cima del Altu Espines.

La Xerra’l Pibidal es una arista del Altu Espines que se dirige al oeste formando un espinazo del que salen transversalmente varias costillas o crestones rocosos, que debemos cruzar (esta estructura se verá muy bien desde el camino de bajada; ver foto más abajo). La senda continúa en esa dirección cerca de la cumbrera de la sierra pero el manto de nieve oculta el sendero y lo perdemos varias veces para retomarlo y cruzar otro pequeño crestón. En el siguiente vemos que la senda que cruza la penúltima costilla está muy abajo (después comprobamos que la nieve nos ha ocultado el sendero que lo cruza manteniendo la altura) y decidimos subir directamente por esta arista sur del pico Espines (pico Cumbre). Como la pendiente es grande y la nieve blanda, haciendo huella, subimos duramente hasta alcanzar la cima (1183) coronada por una cruz de acero inoxidable con buzón y placa. La espesa capa de nieve tapa completamente el brezal de la cumbre.
Pico Ranero desde la cumbre del Altu Espines.

La vista se abre al norte, oriente y sur: la Sierra de Ranero en la misma cuerda, el valle del Aller cerrado al otro lado por la Sierra de Longalendo y más allá la de Urbiés y, al otro lado, hacia poniente, queda muy abajo Pola de Lena y las cumbres de Brañavalera y de la Sierra del Aramo que poco a poco se van despejando al igual que las Ubiñas donde el “Cuchillar” de Peñarueda ya dibuja su afilada arista.
Descendemos por la nevada arista norte en dirección al Pico Ranero. A medio camino dejamos a la derecha la cabaña en ruinas por donde pasa la Calzá Vieya (1080 m) y atravesamos el Préu la Vieya para acceder al camino ancho que sube a la antena. Unos metros más arriba está la cima (1097 m) donde hay un mojón geodésico, un pequeño buzón de montaña y las mismas vistas que en el Espines pero abajo encontramos Moreda en el valle del Aller y Pola de Lena en el occidental.
Cabaña en ruinas cerca del Ranero. Por aquí pasa la Calzá Vieya.

Moreda desde el pico Ranero.

Regresamos al Préu para bajar por un camino a la pista de “La Carisa” (972 m). Por ella retrocedemos (hacia el sur), pero enseguida la nieve cubre la calzada y avanzamos aprovechando las roderas que ha dejado un todoterreno. El espesor en esta zona es de unos 20 cm. Llegamos al magnífico Mayáu y Colláu Espines (1084 m) con sus buenas cabañas y prados situado en la ladera norte del Cantu les Cruces y continuamos por la pista nevada sin la ayuda de las roderas por lo que la subida, aunque suave, se hace dura por el espesor de la nieve blanda (unas raquetas nos habrían ayudado).
Subiendo por "La Carisa" hacia el Mayéu Espines.

Alcanzamos el Cantu les Cruces donde están los túmulos del Padrún (1189 m) completamente tapados por la nieve y, enseguida, a la izquierda, la hermosa majada de Carabanés; a la derecha hay un pilón (1197 m).
Pasado el Mayéu Espines, echamos la vista atrás para ver es magnífica imagen de la nevada campera.

Dejamos la pista y continuamos a la derecha por la vaguada donde se ubica el pilón dejando a la derecha la arista rocosa que baja del pico La Cerra. El espesor de la nieve aumenta y cerca de la cumbre nos acercamos al crestón que baja de ella, pero como el grosor es mayor, decidimos alcanzar casi el collado Portiello que da vista al oeste. Superamos el crestón por una breve hendidura cercana a la cumbre. Esta corta maniobra nos ha llevado su tiempo pero, a cambio, las vistas desde la cima de La Cerra (1296 m) son espectaculares pues alzamos a ver, además de lo visto desde las cumbres anteriores, el resto de la cordal de Carrocedo con el pico Tresconcejos cerrándolo. El trazado de la pista de “La Carisa” se ve perfectamente excepto el tramo que rodea ese pico pues la copiosa nevada y los aludes provocados por la fuerte pendiente la han ocultado.
Cantu les Cruces donde se encuentran los túmulos de El Padrún.


Dólmenes de El Padrún. Fotografía sacada hace unos años.
          Aunque el lugar es inmejorable para disfrutar de las vistas, no encontramos la forma de aposentarnos para comer; además hay que pisar con cuidado porque por debajo de la gruesa y blanda capa nieve hay un espeso brezal.
El Aramo desde La Cerra hace unos años. Encontramos el brezal completamente tapado por la nieve.
Aspecto de la cumbre nevada de La Cerra con el Aramo al fondo (foto de Miguel)
Las Ubiñas desde el Pico la Cerra.

Retrocedemos pisando sobre nuestras propias huellas hasta la pista de “La Carisa” y desandamos el camino hasta el Mayáu Espines donde encontramos un pilón cuyo brocal está seco y libre de nieve: aquí, por fin, paramos a reponer fuerzas.
Vista del pico Espines (o Cumbre) desde la pista que baja a Columbiello.

Reanudamos la marcha dejando “La Carisa” y descendemos por la pista que baja a Columbiello por la ladera occidental de la sierra. Por aquí pasa el PR AS-76, pero ni rastro de las marcas. El camino da varias revueltas y la nieve desaparece a la vez que obtenemos unas hermosas vistas del pico Espines y de la arista por la que alcanzamos su cumbre por la mañana; a la izquierda queda la Xerra’l Pibidal por cuya cumbrera subimos.
Cuadra y cabaña en Buscal.

En una amplia revuelta a la izquierda se encuentra la cabaña y prado de Buscal (764 m) y, más abajo, la antigua mina de San Alejandro (460 m) ya cerrada, donde cruzamos por un puente el arroyo de Columbiello que con el deshielo viene crecido. A partir de aquí el camino está hormigonado parcialmente y finalmente asfaltado.
 
Después de cruzar el Reguero Ayán tenemos a la vista la aldea de Valle.

Poco antes de llegar a la aldea, abandonamos la carretera (370 m) y tomamos un camino a la derecha que sube fuertemente hacia el norte. El camino se estrecha y embarra hasta salir a otro más ancho y seco (460 m) que viene de El Sotón. Esta nueva y ancha pista cruza por un puente el Reguero Ayán (470 m) que también viene crecido y finaliza en El Valle de donde partimos 9 horas antes.

Lorenzo Sánchez Velázquez

viernes, 26 de febrero de 2016

Sierra de Juan Robre. Circular desde Arenas de Cabrales

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Arenas de Cabrales
Distancia: 16.0 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1050 m
Altura Inicial: 140 m
Altura máxima: 973 m
Fecha de realización: 21/II/2016
Dificultad: media
Track de la ruta





Itinerario: Arenas de Cabrales – Camino de las Boronas – Invernales de la Nava – Jorcao Cuernu – Cabezo de la García – Puerto Llés – Collado Cima y Cabañas de Ju Celagüelga – Cordal de los Sellones – Arenas de Cabrales.

Nota: La Sierra de Juan Robre presenta un relieve abrupto con de grandes peñascos calizos (cabezos) surcados de grietas, agujeros y hendiduras por donde se debe caminar con sumo cuidado para evitar meter el pie en alguno de ellos. Muchos se ven, pero otros están escondidos entre la broza o las rocas y son especialmente peligrosos cuando los tapa la nieve.
Mapa de la ruta

La Sierra de Juan Robre avanza de oeste a este separando el valle del Cares en su curso bajo después de atravesar Arenas de Cabrales del valle donde se encuentran la aldea cabraliega de Arangas y las de Rozagás Ruenes o Alles que pertenecen al concejo de Peñamellera Alta.
Arroyo Ribeles en Arena de Cabrales.

Aparcamos en Arenas de Cabrales (150 m) e iniciamos la ruta caminando unos metros por la carretera AS-114 en dirección a Panes hasta las últimas casas situadas en una curva a la izquierda. Aquí nos metemos por una calle entre las casas en dirección norte que, al final la aldea, gira al este transformándose en camino ancho de tierra que deja a la izquierda un moderno establo y varios prados a ambos lados. Siguiendo el camino principal damos dos cerradas curvas a izquierda y derecha para ganar algo de altura acercándonos al murallón sur que cierra la Sierra de Juan Robre. Después de otra revuelta a la izquierda, abandonamos la pista para continuar por una senda que enseguida se convierte en precioso camino empedrado con tramos armados; se trata del Camino de las Boronas que lleva a los ricos pastos de los Invernales de la Nava situados a media ladera de la sierra en una extensa y rica planicie.
Camino de las Boronas.

El camino asciende con suavidad en medio de un precioso paisaje calizo ornado con encinas mientras a la derecha, muy abajo, las turbulentas y verdosas aguas del Cares (y la carreta) forman una profunda y hermosa foz. Un par de cortos pedreros se precipitan al abismo del río mientras nuestro cómodo camino los supera sobrepasando también el Barranco Bazones por donde cae una larga y preciosa cascada. Un puente de hormigón (430 m), con su barandilla derecha destrozada quizás por algún argayo, nos permite el paso del barranco.

Río Cares desde el Camino de las Boronas.

Cascada en el Barranco Bazones, el Camino de las Boronas continúa empedrado y armado al otro lado y las nubes nos alcanzan al llegar a los Invernales de la Nava.

Las previsiones meteorológicas presuponían un día soleado, pero la realidad fue que la niebla ocultaba las cumbres por encima de los 500 metros y sólo al alcanzar la cumbrera de la sierra superamos el mar de nubes que quedó confinado en el valle del Cares. Disfrutamos de un impresionante paisaje con los Picos de Europa nevados allá arriba y el valle a nuestros pies rellenado por algodonosas nubes como un precioso y esponjoso colchón.
           Después del barranco nos metemos entre las nubes y, al alcanzar las primeras cabañas de los Invernales de la Nava (680 m), sólo alcanzamos a ver las más cercanas. Son cabañas grandes de dos plantas y henar arriba; unas parecen estar en uso pero otras están en ruina. En un primer rellano se encuentran las de Rescañu, más arriba, hacia el norte, están las de La Prida y al este las de La Trema o los Invernales de la Nava.
Cabaña en ruinas en los Invernales de la Nava entre la niebla.

Cruzamos los ricos pastos entre las desperdigadas cabañas haciendo uso del GPS para orientarnos en medio de la niebla pues la senda se difumina entre la hierba y salen otras que van hacia las cabañas. Al final de la pradera pasamos de tierras cabraliegas a las de Peñamellera y la senda, retomada por encima de una postrera cabaña, nos lleva a la canal de Somarribas o de La Colgaiza (830 m).
Canal de Somarribas o de la Colgaíza.

Después de cruzar una alambrada, subimos por la empinada canal y a media altura, al sobrepasar el manto de nubes, se nos aparece como en sueños una visión celestial: el majestuoso espectáculo de los Picos de Europa nevados con sus afiladas crestas por encima del manto de nubes.
Vista parcial de los Urriellos desde la Canal de Somarribas. Las nubes cubren el valle del Cares.

El fin de la canal (920 m) nos sitúa en la cumbrera de la sierra, que encontramos nevada, y a escasos metros de la cima más alta el Forcao Cuernu (973 m). Para alcanzarla debemos atravesar un traicionero tramo de lapiaz con bastantes agujeros ocultos por la nieve entre las piedras o la maleza. En la cima, coronada con un vértice geodésico, disfrutamos de las mejores vistas de la Sierra de Cocón (Cueto Cerralosa y Los Tombos), el Macizo de Ándara y los Urrielles; al otro lado las cimas más altas de la Sierra del Cuera sobresalen por encima del mar de nubes.
Sierrra de Cocón (Cueto Cerralosa a la izda y Los Tombos, por delante en el centro el Pico Jajao) desde el Forcáu Cuernu.

Pero esta visión dura poco. Las nubes se elevan y nos envuelven y, en medio de la niebla, continuamos por un abrupto terreno nevado con peligrosos agujeros. Pisando en las rocas y los matojos y orientándonos con el GPS (en caso de niebla abstenerse de transitar por estos pagos sin un buen sistema de orientación), continuamos hacia noreste. El escaso kilómetro que nos separa del Cabezo de la García nos lleva su tiempo, tal es el cuidado con el que hay que pisar. Encontramos la cumbre (939 m) señalizada con unas piedras y, en medio de la niebla, sin vistas, paramos a reponer fuerzas. Una lástima pues las vistas, iguales a las del Forcao Cuerno, son impresionantes.
Zona central de la Sierra del Cuera: Peña Llacía a la izquierda y Turbina en el centro, desde el Forcáu Cuernu.

Descendemos por la ladera norte con idéntico cuidado. Más abajo desaparecen el lapiaz y encontramos una senda que, enseguida, nos deja en las cabañas de Puerto Llés desde las que tenemos buenas vistas sobre la Sierra del Cuera y la aldea de Rozagás (Peñamellera Alta). La Braña de Abajo (Braña Baxu) está en completa ruina mientras que la de Arriba (Braña Riba) (780 m), situada sobre un promontorio sobre el rectangular Práu Llés, tiene un cercado metálico de uso ganadero.
Cabañas en ruina de la Braña de Abajo (Braña Baxu) en Puerto Llés.

Avanzamos por la senda en paralelo al vertical escalón que nos separa de Práu Llés (más adelante veremos que en la pared del farallón hay varias cuevas) hasta dar con el punto de descenso. Nada más descender del escalón remontamos un corto tramo hasta alcanzar el collado de las Cagijas del Cantu (822 m) retomando la visión del norte y la de poniente.
Práu Llés desde lo alto del escalón en la Braña de Arriba (Braña Riba)
Bajando el escalón con el collado de las Cagijas del Cantu arriba en el centro.

Debemos rodear el peñasco de Cabeza Turueco siguiendo la senda, que pronto perdemos. El terrero es abrupto y monótono donde es fácil perderse y más aún en un día con niebla. Un corto descenso nos lleva a una breve vaguada (806 m) de la que alzan el vuelo pesadamente cuatro grandes buitres. Al acercarnos encontramos una cabra destripada y recién muerta de la que estaban dando buena cuenta los buitres. Con las costillas recién descarnadas y algunos restos de carne roja, sin ojos y una pata rota que apunta a la posible causa de la muerte del animal, allí quedó para alimento de los carroñeros.
Cabañas de Ju Celagüelga en el collado Cima con el pico Cabeza Robre detrás.

Continuamos el rodeo de la peña y al levantar algo la niebla alcanzamos a ver al sur los Invernales de Nava por donde pasamos por la mañana. Una senda marcada con puntos rojos que parece venir de allí nos permite finalizar el rodeo y encaminarnos hacia el collado Cima (801 m) donde hay dos buenas cabañas (Cabañas de Ju Celagüelga) a los pies de Cabeza Robre cuya vertical pared occidental marca la vista oriental desde Arenas.
Después de rodear Cabeza Robre continuamos por el Cordal de los Sellones que avanza hacia la izda en la foto.

Farallones occidentales de la peña Cabeza Robre.

La senda ahora nos lleva a rodear por el norte el enorme peñasco de Cabeza Robre hasta alcanzar su alargada arista occidental (750 m) que se extiende más allá por la Cordal de los Sellones hasta Arenas de Cabrales. Nada más alcanzar la arista la vista se abre al sur donde encontramos de nuevo, por encima de las nubes, las cimas más altas de los Picos de Europa a contraluz.


Llegando a las cabañas de La Peruyal. Abajo vemos cerca Arenas de Cabrales.

Viejos castaños en La Peruyal.

La pista ancha baja entre encinas hasta casi llegar a Arenas de Cabrales.

Las calizas de la Sierra de Juan Robre han sido sustituidas por las cuarcitas de los Sellones dando paso al brezo. La senda desciende al principio rápidamente y después de forma más suave hasta desembocar en una pista cerca de las cabañas de La Peruyal (320 m) donde quedan unos viejos castaños en los prados. La pista ancha desciende entre encinas que no nos abandonan hasta poco antes de llegar a la aldea cabraliega de Las Arenas.

Lorenzo Sánchez Velázquez

domingo, 14 de febrero de 2016

Sierra de Begega. Circular desde Alvariza

Salida y llegada: Alvariza. Concejo de Belmonte 
Distancia: 18.5 km
Duración: 6:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1080 m
Altura Inicial: 200 m
Altura máxima: 1112 m
Fecha de realización: 16/I/2016
Dificultad: media
Track de la ruta


Itinerario: Alvariza – Modreros – El Collao – Pico la Bobia – Pico Urru (Las Cobertorias) – Pico Caunedo – Collado Cimeiru – Estilleiro – Alvariza.


Aparcamos al lado de la carretera en la aldea de Alvariza (200 m) situada a 2,5 kilómetros antes de llegar a Belmonte. Allí se encuentra la antigua fragua "El Machuco" que tiene mecanismos hidráulicos de tipo romano y está declarada Bien de Interés Cultural. Pero está cerrada y no encontramos a nadie a quien preguntar.

Atrás queda la última casa de Alvariza con la Peña del Agua al fondo.

El reguero Barroblanco viene crecido.

Tomamos la carretera que sube a Modreros y sigue en paralelo al Reguero Barroblanco entre robles y castaños. Antes del primer kilómetro, la carretera se bifurca y, mientras el ramal de la izquierda llega hasta las cercanas casas y cabañas de Pascual por donde regresaremos, el nuestro continúa a la derecha. Más arriba, la carretera da tres curvas cerradas para ganar altura y la abandonamos en la primera. Atajamos por un camino que sale de frente y lleva a una cabaña ganadera (370 m), pero unos metros antes de llegar, cruzamos el arroyo Barroblanco y seguimos por un camino casi senda que nos devuelve más arriba a la carretera (440 m). Desde aquí obtenemos ya buenas vistas de la Peña del Agua y del Monte Faéu con su antena al otro lado del río Pigüeña.
Por la derecha subimos a Modreros, por la izquierda (para regresar) se va a Pascual. Al fondo vemos la Peña el Castiellu.

Continuamos por la carretera 1,5 kilómetros y alcanzamos la pequeña aldea de Modreros (650 m) situada en la ladera oriental, a media altura, de la Sierra de Begega. El camino, continuación de la carretera, remonta suavemente la falda la sierra hacia el norte hasta alcanzar el collado Las Bobias. Pero, en lugar de seguir este itinerario, emprendemos la remontada directa por una senda que arranca del citado camino justo a la salida de la aldea.
Aldea de Modreros. Por detrás vemos la ladera de la sierra por la que subiremos (se ve la senda dando una revuelta) hasta los aerogeneradores de la cumbre.

Así pues, nada más cruzar el Reguero los Huertos a la salida de Modreros, abandonamos el camino cogiendo el sendero que, entre la cotoya, sube directo por la ladera hasta un hombro o collado (810 m) a los pies de la Peña la Cruz. La vista se abre al sur donde vemos la Sierra de Peña Manteca por encima del Alto Carracéu y la Peña El Castillu. Arriba, en lo alto de la Sierra de Begega, los aerogeneradores giran lentamente sus aspas mientras un grupo de buitres merodean peligrosamente entre y por encimo de ellos. Paramos unos minutos para hacer fotos y comer algo y continuamos después por el sendero que asciende en diagonal entre la cotoya y el brezo bajos hasta otro hombro (880 m) situado a la derecha. Esta nueva balconada sobre Modreros nos ofrece unas vistas preciosas de la aldea.

Hacia la mitad de la subida, en La Cuesta, nos asomamos a unas peñas para ver Modreros a vista de pájaro.

Desde La Cuesta, miramos hacia arriba lo que nos queda por subir. Seguiremos por la arista de la izquierda.

Pero no podemos parar mucho porque ahora toca ascender por la ancha arista usando ocasionales senderos de animales y abandonarla más arriba para dirigirnos por una marcada senda al collado El Collado (1051 m) situado a la derecha del Urru. La cumbrera de la Sierra de Begega está nevada y poblada totalmente de altos aerogeneradores. Impresionan estos gigantes en funcionamiento y para mi gusto no afean estas sierras desnudas y alomadas.
Vista desde El Collado de la línea de aerogeneradores. El Pico la Bobia está entre los dos últimos y el Courio al fondo, a la derecha.

Por la ancha pista que sirve a los aerogeneradores y sigue la cumbrera de la sierra, avanzamos al norte para encaramarnos en las afiladas y breves peñas del Pico la Bobia (1056 m) casi al final de la sierra. Apenas está señalizada con un montón de piedras pero, a cambio, nos ofrece unas extensas y preciosas vistas del centro y el occidente de Asturias, desde el Aramo al este hasta la Sierra de Tineo al oeste. En el Courio, al norte, finaliza la sierra y al sur la Sierra de Peña Manteca deja ver a la derecha el pico de la Fana de Genestaza donde comienza la Sierra de la Cabra. Hacia el este y el sureste vemos las sierras que sirven de asiento al Camín Real de la Mesa en la zona del Porcabezas (por detrás vemos el Caldoveiro) y llegan a Peña Negra y los Bígaros entre otros muchos picos que cuesta identificar (muchos se superponen o están próximos en esta abigarrada perspectiva)

Cresta del picacho de La Bobia.

Sierra de Begega desde la cresta de La Bobia.

El profundo tajo del río Narcea da paso, al otro lado, a la extensa plataforma en la que se asienta Tineo (queda a la izquierda y no se ve en esta foto).

Continuación de la panorámica anterior que nos permite ver La Espina hacia la derecha.

No obstante, las vistas serán más claras y la perspectiva mejor desde el cercano pico Urru (1112 m), el más alto de la sierra. Desandamos hasta El Collado y ascendemos por la pista que sube por el montículo del Urru hasta la plataforma del último aerogenerador a unos pasos de la cima. Un montón de piedras y unas magníficas vistas nos reciben. Paramos a reponer fuerzas con la mirada puesta al este y al sur donde las altas y níveas montañas ofrecen una panorámica grandiosa.

Desde el Urru vemos las sierras del Aramo y el comienzo de la de Yernes y Tameza.

También desde Urru vemos, al fondo, Peña Rueda, los Fontanes y la Ubiña.

Continuamos la ruta por la cumbrera de la sierra hacia el sur para alcanzar la última cumbre, el Pico Caunedo (1087 m) y, sin parar, descendemos por la ladera sur del pico, sin sendero ni camino hasta llegar al talud que ha quedado al construir la plataforma de otro aerogenerador.
Sierra de Peña Manteca desde el Caunedo. A la derecha, fuera de la foto, arranca la Sierra de la Cabra con la Fana de Genestaza.

Lo rodeamos por la izquierda hasta una alambrada que evita el paso de animales y bajamos hasta alcanzar la plataforma. Seguimos el descenso por la ladera sur hasta el collado Los Fitos (900 m) y, aunque deberíamos seguir en esa dirección rodeando un montículo por la derecha hasta alcanzar el cercano Collado Cimeiru para tomar allí el camino que nos permitiría bajar hasta la carretera AS-310, atajamos echándonos ladera abajo hasta enlazar con el camino que viene del Cimeiru (810 m).
Por el camino que baja desde el Collado Cimeiru a la AS-310 que vemos a la derecha.

El camino da seis revueltas para perder rápidamente 300 metros de altura y alcanzar la carretera (500 m) que sube desde Alvariza a Boinás por el Collado el Muro. Seguimos carretera abajo algo más de un kilómetro y, después de una amplia revuelta a la derecha, la abandonamos en la pequeña aldea de Estilleiro (350 m).
Aldea de Estilleiro a la derecha. Aquí sale el camino que pasa entre los dos prados que vemos y nos llevará a Pascual.

El camino sigue en paralelo al reguero Carvicedo adentrándose, después de los prados, en un precioso bosque de viejos castaños. Una derruida cabaña queda a la derecha y un poco más adelante debemos cruzar el Arroyo los Collados (230 m) que viene crecido por el deshielo y las recientes lluvias.

Precioso bosque de castaños antes de cruzar el arroyo Los Collados.

Hay que cruzar el arroyo Los Collados que viene crecido.

Más adelante encontramos las cabañas y casa de Pascual (250 m) que da acceso a un camino asfalto que enlaza con el que lleva a Modreros desde Alvariza. No hay más desandar por la carretera el camino de ida.

Lorenzo Sánchez Velázquez