martes, 29 de septiembre de 2026

Peña Rueda por la arista oriental. Circular desde Lindes

Salida: Lindes (Concejo de Quirós)

Distancia: 14.5 km
Duración: 7:00 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 1350 m
Altura Inicial: 930 m
Altura máxima: 2152 m
Fecha de realización: 19/IX/2026
Dificultad: media
Track de la ruta




Itinerario: Lindes – El Caleru – Manín de Arriba – La Veiga de Manín – Los Antiojos – Cuesta de Rueda – Vaso de Rueda (trincheras) – Peña Rueda – Colláu Fontes – Lingueo – La Cardosina (Puertos de Agüeria) – Los Cuadros – Río de la Foz Grande – El Colláu – Las Escomeras – El Caleru – Lindes.

Otro recorrido más por Peña Rueda y los preciosos Puertos de Agüeria. En esta ocasión quisimos hacer una pequeña variante: en lugar de subir por El Cuchillar, al norte, como otras veces, en esta ocasión lo hicimos por la arista suroriental de la montaña sobre la Foz Grande y los Puertos de Agüeria.


Comenzamos la ruta en Lindes dejando el coche en la pradera situada junto a la iglesia de Santo Tomás. Las indicaciones hacia los puertos y Peña Rueda nos muestran el conocido camino que sube (S) hasta la zona de El Caleru donde se divide. De frente sigue el más marcado que lleva a los puertos mientras que la senda de la derecha (perfectamente señalizada) nos va a llevar a la cima de la Peña Rueda. Nos introduce en un precioso hayedo salpicado de pequeñas camperas que, más arriba, sale a una pradera llana donde aún quedan en pie dos cabañas; estamos en la braña de Manín de Arriba.

Subiendo a Manín encontramos pequeñas camperas en medio del bosque.

Tramo de hayedo que precede a Manín de Arriba.

Cabaña en Manín de Arriba.

En Manín de Arriba seguimos en llano para cruzar el bosque y acceder a la cercana Veiga Manín.

La senda en ligero ascenso continúa hacia los cercanos y extensos pastos de la Veiga Manín donde encontramos una nutrida cabaña ganadera. Hay varias sendas que viran al oeste y suben entre las cotoyas que rellenan la zona alta. Para evitarlas preferimos dar un pequeño rodeo y coger la inclinada vaguada herbosa que sube un poco más adelante. Bastante arriba enlazamos con el camino tradicional justo donde la marcada senda se retuerce escalonada para superar el crestón rocoso. Accedemos a El Praón. Desde aquí tenemos una vista general de lo que nos queda por subir y de las opciones en la progresión. 

En la Veiga Manín viramos a la derecha hacia la vaguada que vemos en el centro de la foto. La senda en realidad cruza el cotoyal de derecha a izquierda en ascenso pero la vaguada está limpia.

Vista hacia atrás del valle o vaguada por donde hemos subido. Abajo queda Veiga Manín.

Si seguimos de frente (NO) alcanzaríamos el Cuchillar por donde va la subida típica a Peña Rueda. Si viramos a la izquierda subiríamos por la inclinada panda de hierba de fácil caminar hasta alcanzar la arista sureste. La tercera opción consiste en recorrer más o menos el fondo del valle entre ambas aristas. Esta última opción es la menos interesante (excepto con nieve) porque no ofrece buenas vistas. Optamos por el segundo itinerario que no conocemos. Tengo que señalar que en lo que resta de subida no encontramos ninguna senda, ni camino ni hitos pero la orientación es clara: hacia arriba y después pegados a la arista. Nos escoramos a la izquierda y subimos por la herbosa ladera donde pacen las vacas mansas hasta alcanzar la arista en la cota de los 1700 metros después de subir unos 120 metros desde El Praón.

Vista hacia atrás. Superado el resalte rocoso más abajo hemos accedido a El Práon (arriba a la izda) y desde él a la arista que vemos.

Vista hacia arriba de la arista por la que subimos. Este tramo quizás sea el peor para caminar. Más arriba, por encima de los espinos que se ven, el terreno, aunque pedregoso, es de mejor andar. El pico que vemos arriba a la dcha en el Vaso de Rueda.

A la izda vemos el pico Antiojos y, en centro y dcha, el Vaso de Rueda, Peña Rueda y el primer tramo del Cuchillar.

Continuación del Cuchillar de Peña Rueda.

Vista hacia abajo. Vemos abajo en el centro El Praón, de donde venimos, y la ladera de la derecha por la que hemos subido.

El resto de la subida va por la misma arista con caídas verticales a la izquierda sobre la Foz Grande al principio y los Puertos de Agüeria después. Encontramos algunos tramos de hierba, otros con piedras y en alguna ocasión habrá que rodear alguna pequeña peña sin ninguna complicación. En la cota de los 1825 pasamos por la cima de Los Antiojos donde la arista alcanza la verticalidad hacia la Foz. Tras un corto tramo llano emprendemos una dura subida (NO) por la llamada Cuesta de Rueda. Superada una primera zona de piedra y hierba llegamos al rocoso tramo final donde habrá que apoyar ocasionalmente las manos (sin complicación ninguna). Accedemos al rellano final cuya cima es el Vaso de Rueda (2096 m) donde aún se conservan en buen estado trincheras de la Guerra Civil.

Llegando al pico Antiojos miramos hacia la Foz Grande. En esta zona las paredes son verticales. 

Vista de la caída vertical hacia la Foz Grande del pico Antiojos. A la izda vemos los picos Fariñentu, Ubiña Grande, Fontanes y El Práu.

Desde el pico Antiojos vemos los Puertos de Agüeria encerrados al sur por (de dcha a izda): Tapinón y Siegalavá, Peña Chana, Fariñentu, Ubiña y Fontanes.

Otra imagen parecida a la anterior pero además de los picos anteriores se ven a la izda la Carba de Valseco y por delante Peña Arpín.

Cerca del Vaso de Rueda (centro) y Peña Rueda (dcha).

Imagen panorámica tomada desde el Vaso de Rueda hacia el sureste.

Continuación de la panorámica anterior hacia el sur. La pared es en realidad una trinchera.

Otro repecho por zona de roca nos eleva hasta la cota de los 2144 metros honde hay más trincheras ya muy cerca de la cima de Peña Rueda. Es evidente que estas trincheras se construyeron para defender la peña de los enemigos que la abordaran desde el sur (Puertos de Agüeria). El punto más alto de Peña Rueda se encuentra algo retrasado respecto de la ladera sur y por eso en ella no hay trincheras que la defiendan. Descansamos unos momentos que aprovechamos para picar algo, hacer fotos y disfrutar de las preciosas vistas.

Más trincheras de la Guerra Civil en el Vaso de Rueda.

Muy cerca de la cima de Peña Rueda hay más trincheras que se asoman al sur (hacia los Puertos de Agüeria).

Cima de Peña Rueda.

Comienzo del Cuchillar desde la cima de Peña Rueda.

Para bajar usaremos la marcada senda que desciende por la ladera suroeste. Pedregosa al principio, con un tramo intermedio de pedriza y un último tramo de hierbas y matojos. Son casi 500 metros de bajada en un kilómetro de distancia. Una vez en el Colláu Fontes continuamos por la loma de Lingueo un corto trecho sin llegar a la pista que viene de Ricabo. Esta pista la han extendido recientemente, antes quedaba en Lingueo y ahora baja a cercana Braña de La Cardosina. Nosotros atajamos y cogemos una senda que baja más directa a la citada braña donde encontramos a los dueños de una cabaña que la están arreglando aprovechando la pista para subir el material.

La senda de bajada se dibuja clara en la ladera sur de Peña Rueda.

Continuación de la panorámica anterior hacia los Puertos de Agüeria.

Desde el Colláu Fontes echamos la vista atrás sobre la ladera sur de Peña Rueda por donde hemos bajado.

Hacia el este vemos, en primer término, la braña de La Cardosina.

Cabañas en la Braña de la Cardosina (foto de 2020).

Cogemos la conocida y señalizada senda QU-03 Puertos de Agüeria que atraviesa las espesas matas de acebos que cubren buena parte de la zona norte de los puertos. Pasa por los claros donde se asentaron las brañas de Solacebal y Los Cuadros, perfectamente señalizadas, y baja a la Foz Grande, estrecho desfiladero formado por el río del mismo nombre entre las verticales paredes surorientales de Peña Rueda y las noroccidentales de Peña Arpín. Más adelante la preciosa senda (ver este reportaje del año pasado en el que describo la subida a Peña Cigacha) avanza entre una rica y variada vegetación arbórea con zonas muy umbrías donde los helechos y los musgos tapizan el suelo y las piedras.

Saliendo del acebal que rellena buena parte de la ladera norte de los puertos.

Nos acercamos a la Foz Grande flanqueada a la derecha por Peña Arpín que, en la foto, vemos en el centro.

Llegando a la Foz Grande.

Nos sumergimos en un precioso y umbrío bosque.

Otra imagen del bosque en el tramo final de la Foz Grande.

Otra imagen más del bosque.

El camino cruza una portilla y poco más abajo el río de la Foz Grande. Antes había un puente de madera que se llevó una riada y no lo han repuesto. Con lo poco que ha llovido este verano el río viene con muy poca agua y se cruza bien. Entramos en el hayedo de Lindes y la senda sube por él unos 80 metros hasta alcanzar El Colláu. El camino ensancha y emprende un rápido descenso entre las grandes hayas y los robles que nos lleva a El Caleru, donde enlazamos con el camino de ida, y enseguida a Lindes.

Lorenzo Sánchez Velázquez


lunes, 21 de septiembre de 2026

Peña Bustil y La Polinosa. Circular desde Redipollos

Salida: Redipollos (Municipio de Puebla de Lillo)

Distancia: 18.8 km
Duración: 7:30 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 1280 m
Altura Inicial: 1140 m
Altura máxima: 2159 m
Fecha de realización: 12/IX/2026
Dificultad: media
Track de la ruta



Itinerario: Redipollos – Valle de Murias – Caserío de San Pedro – Arroyo de Murias (cruce) – Reguero de Murias – Desvío ladera arriba – Fontanales – Arista del Bustil – Peña Bustil (2031 m) – Pedrero – Collado Cervunal – La Polinosa (2159 m) – Collado Valverde – Picos de Mampodre – Collada Fermosa – Valle Bustil de Pepe – Majada los Soportales – Alto de la Carrerina Blanca – Robledal los Torcedos – Fuente-pilón ganadero – Redipollos.

En febrero de 2020, como dejé constancia en otra entrada de este Blog, subimos al Bustil de Pepe en una ruta invernal con poca nieve. Esta vez quisimos repetirla en verano añadiendo la cumbre de La Polinosa, cumbre más alta y montañera. Este es el relato.


Dejamos el coche en la aldea de Redipollos situada a poco más de un kilómetro de Puebla de Lillo, capital del municipio. Siguiendo las marcas del pequeño recorrido PR-LE 29 Ruta del Mampodre, cogemos el camino ancho que avanza (E) entre los prados regados por el Arroyo Murias. Al cabo de tres kilómetros, después de pasar el Caserío de San Pedro, dejamos el camino principal para que complete su giro hacia el norte y cogemos otro hacia el sureste que nos lleva a cruzar un corto tramo del Robledal los Torcedos hasta salir de él y vadear el arroyo haciendo uso de unas piedras a modo de pontones.

Monumento al rebeco en Redipollos. Por detrás vemos la peña del Susarón.


Caserío de San Pedro (foto del invierno de 2020).

Por el robledal Los Torcedos.

Nos adentramos (SE) en otro estrecho y empinado valle recorrido por el Reguero Murias deudor del anterior. La marcada senda que poco a poco se va perdiendo entre las escobas, brezos y matojos nos lleva más arriba a cruzar el arroyo y enseguida atravesar una rudimentaria alambrada. La senda, menos marcada, se afianza en la margen derecha de la riega y, cuando el valle se abre poco antes de alcanzar el Chozo de Murias, la abandonamos para subir, monte arriba (N), sin senda ni camino pero limpio de maleza.

La senda sube por el estrecho valle de altura recorrido por el Reguero Murias.

Alcanzamos el húmedo rellano de Fontanales y seguimos más o menos por una riega evitando en lo posible el escobar que rellena la ladera. En esta zona hay sendas del ganado entre las escobas. Al alcanzar un pequeño collado ya vemos la peña del Bustil y los picos meridionales del macizo del Mampodre (Peña Brava, Pico de las Arenas y Corral de los Diablos).

Salimos al escobar donde las sendas del ganado pasan de unos claros a otros. Arriba, a la dcha, vemos la Peña Bustil y a la izda asomando La Polinosa.

Esta foto es continuación de la anterior hacia el este. Vemos el pico Mediodía y la cresta de Los Cubos, todo ello a la izda; a la derecha está el pico Azahara.

Seguimos subiendo por la alomada arista buscando los pasos entre las escobas que nos proporcionan las sendas del ganado. Precediendo a la cresta rocosa del Bustil hay otro crestón transversal que debemos superar después de pasar por un corto tramo de escobar más tupido. Superadas estas dos pequeñas dificultadas, nos acercamos al crestón calizo del Bustil. 

Estamos más cerca de la Peña Bustil (en el centro). El tramo más denso del escobar está unos metros antes de alcanzar la arista que vemos por delante de la peña.

Aunque se puede rodear por la izquierda, preferimos subir por arista rocosa. Una pequeña y sencilla trepada nos encarama en la arista. La arista es corta y ancha, y aunque tiene importantes caídas a ambos lados, no ofrece ninguna dificultad. Enseguida llegamos a la cumbre. Buenas vistas. En el reportaje de 2020 dejé buenas fotos ilustradas de los picos que se divisan desde aquí.

Peña Bustil. Su arista sur se puede rodear por la izda pero preferimos subir por ella.

Arista sur de la peña Bustil. Por detrás (parece la misma peña) está La Polinosa. 

En la cima del Bustil. La Polinosa se ve detrás.

Vista norte desde Peña Bustil.

Vista hacia el este (continuación de la anterior foto).

Después de disfrutar del formidable espectáculo, reanudamos la marcha con la vista puesta en La Polinosa el más alto de la zona cerrando el horizonte norte. Descendemos unos metros por la ladera oriental del Bustil para rodear una peña y nos situamos en el evidente collado que lo separa de La Graya al este. Un inclinado y ancho pedrero rellena la mitad de la canal pegada a La Graya. Lo atravesamos en descenso (N) buscando rodear el saliente rocoso de su extremo norte para perder abajo la menor altura posible. Vamos, que nos escoramos a la derecha. Manteniendo la dirección dejamos atrás las piedras y emprendemos una dura subida por la canal opuesta y herbosa. Tenemos que subir unos 130 metros para alcanzar el Collado Cervunal, collado que separa La Polinosa, a la izquierda, del Picon Cervunal a la derecha.

Vista hacia atrás de Peña Bustil. Para llegar aquí primero bajamos al collado herboso desde la peña y después descendemos en diagonal por el pedrero.

Estamos en Collado Cervunal mirando la inclinada ladera oriental de La Polinosa (la foto no refleja su inclinación).

En el collado nos desviamos (O) por la inicial panda de hierba hasta dar con una marcada senda que enseguida se adentra en el roquedo. Nada más desviarse a la izquierda y tocar la piedra tenemos que hacer uso ocasional de las manos por la inclinada ladera (no tiene dificultad pero hay que estar atentos). Accedemos a la pedregosa e inclinada ladera sur de la Polinosa por la que sube la senda hasta las peñas cimeras. La senda hitada sube (N) dejando las peñas a la izquierda hasta coronar la montaña en la cumbre meridional. Seguimos la arista cimera con facilidad hasta alcanzar la cima principal (2159 m) apenas señalizada con un hito y una vieja barra de metal oxidado.

Desde la ladera de subida echamos la vista atrás sobre el collado Cervunal. Hemos dejado atrás el tramo más inclinado donde es necesario apoyar las manos.

Por delante tenemos la pedregosa ladera hasta dar con la peñas que vemos.

Dejando las peñas a la izquierda la senda nos sube a la arista cimera de La Polinosa.

Estamos en la cima sur de La Polinosa y nos dirigimos a la norte que es la cumbre principal.

En la cima de La Polinosa. Al fondo vemos el Embalse del Porma.

Las vistas son portentosas y nos las perdimos en febrero del 2025 cuando subimos aquí con nieve en medio de la niebla. Dejo algunas fotos ilustrativas. Mientras disfrutamos de las hermosas panorámicas, sacamos las viandas y paramos a comer. No faltan los quesos, el embutido, la bota de vino y el café con pastas. Todo un lujo.

Mirando al oeste desde La Polinosa.

Giramos la vista al noroeste.

Seguimos virando hacia el norte.

Vista norte desde La Polinosa.

Otro giro hacia el noreste.

Continuación de la panorámica anterior virando más hacia el este.

Seguimos virando hacia el este.

Vista oriental desde la Polinosa.

Otro tramo de la vista hacia el este.

Descansados y con las fuerzas repuestas, descendemos por la pedregosa ladera occidental. Los hitos y un marcado sendero ayudan en el vertiginoso descenso. En la invernal de hace un año subimos por aquí pero la gruesa capa de nieve blanda ocultaba el camino y subimos directos haciendo peldaños en la nieve. Dejando atrás las peñas, el resto del descenso por la arista noroeste es sencillo pues la marcada senda nos lleva por los mejores pasos cuando hay que atravesar alguna pequeña y ocasional peña.

Bajando por la ladera occidental de La Polinosa miramos hacia atrás. La marcada senda se retuerce para facilitar el descenso.

Y hacia adelante. Último tramo de la zona más empinada.


Desde la larga arista de los Picos de Mampodre (según el IGN) miramos La Polinosa. Sólo vemos el tramo final del descenso a la dcha.

Seguiremos por la cumbrera que en el mapa del IGN llama Picos de Mampodre hasta llegar al más alto que está frente a la Collada Fermosa. Esta collada se ve en centro de la foto. Después bajaremos por las franjas herbosas del valle de la izda (Valle Bustil de Pepe). Al otro lado de la larga arista, a la dcha, está el Valle de Valverde que lleva a La Maraña.

Alcanzamos el Collado Valverde donde la senda se divide. A la derecha baja la que continúa por el Valle Valverde hacia la aldea de Maraña, a la izquierda la que baja directa al Valle del Bustil de Pepe que también obviamos. Continuamos de frente para alcanzar el pico más alto de esta cuerda que en los mapas llaman Picos de Mampodre. Con facilidad la alcanzamos (1894 m).

Desde el más alto de los Picos de Mampodre (IGN) miramos hacia atrás: a la izda el Pico la Cruz (el más alto del Macizo del Mampodre) y en el centro La Polinosa.

Por las franjas de hierba que hay entre las escobas bajamos de los Picos de Mampodre (SO) hasta la cercana Collada Fermosa por donde pasa una senda que viene del norte (Collado Maraña) y baja hacia el Valle del Bustil de Pepe al sur. Siguiendo esta dirección bajamos con comodidad aprovechando los espacios verdes entre las escobas y siguiendo una riega que formará más abajo el Arroyo de Murias. En un rellano herboso del valle encontramos un gran y antiguo corral ganadero con los pilotes de madera vieja sustentando el gran tejado de teja árabe. Es la Majada los Soportales, cerca hay un moderno refugio ganadero.

Majada de los Soportales.

De aquí arranca una pista que mantiene la dirección (S) dando salida al valle y al arroyo. Al salir de la parte más estrecha del valle el camino vira al oeste alejándose del arroyo. Después sube unos metros hasta el Alto de la Carrerina Blanca muy cerca de una torre de vigilancia de incendios. El camino ancho cruza ahora un pinar de repoblación y al llegar al otro lado se divide. A la izquierda sigue el principal que enlaza con el de ida cerca del Caserío de San Pedro, a la derecha va otro que sube entre más pinos. Evitamos ambos caminos y seguimos de frente entrando en un precioso robledal, el Robledal los Torcedos.

Bajando por el Robledal los Torcedos.

Poco antes de llegar a Redipollos, el camino va por una ancha franja si árboles. El robledal queda a ambos lados. En esta vista hacia atrás vemos La Polinosa a la izda y la Peña Bustil en el centro.

El camino va (O) por amplio hombro casi llano y despejado de vegetación arbórea mientras a ambos lados se extienden lenguas del gran robledal. Este camino de menor entidad desemboca en el principal (por el que subimos por la mañana) al lado de la fuente y pilón ganadero situados cerca del pueblo. Unos metros más adelante encontramos las primeras casas y las fuentes de agua fresca que nos sacian la sed de este caluroso día de verano.

Lorenzo Sánchez Velázquez