martes, 26 de mayo de 2026

Peña Mala, Pico Churros y Pico la Legua. Circular desde Abelgas de Luna

Salida: Abelgas de Luna (Municipio de Sena de Luna)

Distancia: 19.5 km
Duración: 7:15 h (sin paradas)
Subidas Acumuladas: 960 m
Altura Inicial: 1280 m
Altura Máxima: 1989 m
Fecha de realización: 16/05/2026
Dificultad: media
Track de la ruta



Itinerario: Abelgas de Luna – Arroyo de Piedrafita – Valle de Piedrafita – Chozas – Las Forcadas – Collado Terreros – Peña Mala – Collado Terreros – Pico Churros – Collado (1914 m) – Pico la Legua – Collado (1945 m) – Arroyo de las Olleras – Braña de las Vacas – Valle de Valverde – Arroyo de Valverde – La Silla – Abelgas de Luna.

La Sierra de Villabandín, cuyo punto culminante es el Alto de la Cañada con 2157 m de altitud, se extiende de oeste a este desde el Puerto de la Magdalena hasta el embalse de Barrios de Luna entre las comarcas naturales de La Omaña, al sur, y Babia y Luna al norte. En otras ocasiones subimos a sus picos más señeros (Valgrán, Alto de la Cañada, Penouta) y hace unas semanas recorrimos su extremo oriental (Cáscaros, Las Pajarinas y Peña Mala). Pero nos quedó pendiente la zona comprendida entre Peña Mala, los Churros y La Legua y decidimos alcanzar estas cimas desde la ladera opuesta. Si entonces subimos desde Rabanal de Luna, al norte, ahora lo haremos desde Abelgas de Luna al sur del cordal.


Dejamos el coche en Albelgas de Luna al lado de la moderna iglesia de San Pelayo y comenzamos la caminata desandando unos metros por la carretera hasta la desembocadura del Arroyo de Piedrafita al lado de lo fue un molino. Dejando el asfalto, cogemos el ancho camino que recorre el Valle de Piedrafita. Entre robles, escobas en flor y brezos que han ido colonizando lo que debieron ser prados hace muchos años, el estrecho valle se orienta al noroeste y los canchales de cuarcita afloran a media ladera. En el fondo del valle el arroyo, crecido después de las lluvias y nieves del día anterior, rumorea invisible oculto por una densa vegetación de ribera.

Arroyo de Piedrafita y antiguo molino. El camino sale a la derecha.

El camino sube por la margen izquierda del Valle de Piedrafita.

Cerca de la cabecera del valle el camino ancho finaliza después de cruzar el arroyo. Una amplia pradera se extiende al sureste hasta el collado que separa este valle del de Valverde; estamos en la Braña de Chozas. Hay un refugio y varios prados con cercado de piedra. Queremos alcanzar lo alto de la sierra en el Collado Terreros donde finaliza el valle, pero el fondo del valle de la más zona alta se ve muy cerrado por las escobas y los brezos. Subiremos por el hombro que cierra el valle por el sur, Las Forcadas.

Refugio en la Braña de Chozas. Hay que cruzar un tramo corto del denso escobar que vemos a la izquierda de la foto para subir a Las Forcadas.

Llegando al lomo de Las Forcadas echamos la vista atrás sobre el Valle de Piedrafita y la Braña de Chozas cuyo refugio apenas se aprecia por la distancia. Para cruzar el escobar lo mejor es subir frente al prado situado a la derecha.

Pasado el refugio, a la altura de la muria del último prado comenzamos la ascensión. El primer tramo está bastante cerrado por las escobas, pero una vez superamos estos primeros metros encontramos franjas de hierba que nos permiten subir fácilmente a la cumbrera. Por arriba se camina bien entre las escobas de bajo porte (NO) siguiendo una sendilla que poco a poco nos van llevando hacia el Pico Churros. Al otro lado del valle la sierra se extiende por Peña Mala, Las Pajarinas y Los Cáscaros. Pero si miramos al sur y al oeste nos encontraremos con el amplio valle de Valverde (por donde regresaremos) cerrado al otro lado por las moles calizas del Pico Corralines y la alargada arista de Fidelagua.

Desde Las Forcadas vemos la cabecera del Valle de Piedrafita y arriba Peña Mala. A la izda de la foto está el Collado Terreros hacia donde nos dirigimos.

Por encima de la arista que une Peña Mala con el Pico Cáscaros vemos La Ubiñas entre nubes.

Al otro lado (sur), el Valle de Valverde está cerrado al otro lado por Peña Correa, Los Corralines y la arista de Fidelagua.

Cabecera del Valle de Valverde desde el lomo que lo separa del de Piedrafita.

Siguiendo por ese lomo, a la izda vemos el Pico Penouta y a la dcha Los Churros.

Continuación de la vista anterior: Collado Terreros y Peña Mala.

Poco antes de alcanzar la cima del Pico Churros viramos al norte para bajar unos metros hasta el Collado Terreros que separa esta cumbre el Peña Mala. En el collado aún queda alguna zona de hierba. La subida a Peña Mala no tiene senda ni hay hitos pero la maleza no es excesiva y se camina bien. La cumbre está cubierta por un gran canchal de cuarcitas que encontramos parcialmente nevado y donde tenemos que ir con cuidado. La nieve recién caída rellana los huecos entre las piedras y éstas cuando están húmedas resbalan. Alcanzamos la cima que nos ofrece unas visas preciosas en todas las direcciones, pues los picos de las Ubiñas y del resto de la cordillera están cubiertos de una fina capa de nieve. Dejo algunas fotos.

Vista hacia el este desde Peña Mala.

Vista hacia el oeste desde Peña Mala, por donde hemos subido.

Continuación de la vista anterior por la Sierra de Villabandín.

Sigue la panorámica anterior hacia el suroeste: Pico Churros, Valle de Valverde, Peña Piquera, Peña Correa y arista de Corralines.

Desandamos el camino hasta el collado Terreros y subimos por la ladera noreste del Pico Churros evitando las matas de escobas. En la alomada cima sólo hay un hito y escobas pero no un  canchal similar al de Peña Mala. Las vistas hacia la cordillera cantábrica son las mismas pero hacia el oeste destaca la cercana mole del Penouta que cierra este horizonte. Al sur está el valle de Valverde y la gran cuerda que lo cierra por ese lado y al que aludimos más arriba. Las vistas hacia el norte están algo cerradas por las nubes. Más tarde al llegar al Pico la Legua se despejará.

De regreso al Collado Terreros comenzamos la subida al Pico Churros.

Cerca de la cima del Pico Churros echamos la vista atrás hacia Peña Mala.

Vista este desde Peña Mala. Por encima del hito está el Pico Cáscaros y a su derecha, en el mismo cordal, Las Pajarinas.

Continuación de la panorámica anterior hacia el noreste.

Ahora enfocamos hacia el Montihuero, al norte.
Ahora miramos al noroeste.


La Sierra de Villabandín se extiende al oeste. En el centro el Pico Penouta y por delante, más pequeño. el Pico la Legua.

Otra vez el magnífico Valle de Valverde, la Peña Piquera, Formigones y Peña Correa.

Seguimos la ruta bajando por las calveras que dejan las escobas hasta un collado situado en la cota de los 1914 m. De ahí sale una sendilla que baja por la ladera norte hacia el valle de Villasecino. Continuamos por otra que sigue la cuerda montañosa y que nos permite alcanzar la cima del cercano Pico la Legua sin nada relevante que destacar en su cima. La vista hacia el norte se despeja y podemos apreciar Las Ubiñas. Unos metros más adelante encontramos un canchal en cuya cima, algo más baja que la principal, hay un gran hito de piedras; ahí paramos a comer.

Al llegar a Peña Legua las nubes ascienden y tenemos una vista nítida de Las Ubiñas.

También de zona del Morronegro que está al norte.

Completamos este recorrido hacia norte con la zona de Peña Orniz.

Pasado el canchal seguimos por la cumbrera superando unos peñascos hasta caer en el collado (1945 m) situado en la base del Pico Penouta. Desde ahí también sale una senda hacia el norte que baja al Valle de Villasecino. Cogemos otra senda que baja al bies por la ladera opuesta, la sur. Superado el escobar nos deja en una amplia pradera donde nace el Arroyo de las Olleras. La senda vira en descenso a la izquierda para alcanzar una fuente y alargado pilón ganadero.

Llegando al collado que separa el Pico la Legua con el Penouta. Hay una senda que baja a la derecha hacia Villasecino y otro a la izquerda hacia el Valle de Valverde. Bajaremos por esta última.

La senda faldea en descenso bajo el collado para dirigirse a la zona de hierba que vemos abajo, en la parte central de la foto.

Un camino ancho baja en paralelo al arroyo y deja al otro lado la Braña de las Vacas con una cabaña sin tejado y una gran nave ganadera. Más abajo el camino rodea un gran prado y baja al fondo del valle donde cruza el arroyo. No hay puente y el arroyo viene crecido después de las lluvias y nieves del día anterior, pero lo cruzamos sin problemas. Unos metros más adelante el camino desemboca con el principal que, desde Abelgas, recorre todo el valle hasta su cabecera.

Pasamos al lado de la Braña de las Vacas. Al fondo Peña Piquera.

Vista hacia arriba del Valle de Valverde.

De nuevo vista hacia atrás del Valle de Valverde con el Pico Penouta a la derecha.

Otra imagen del Valle de Valverde y el Penouta.

El primer cruce del Arroyo de Valverde no tiene puente.

Prados en La Silla cerca de Abelgas de Luna.

En sentido contrario, seguimos por la margen derecha en paralelo a las Peñas Fidelagua para descruzar el arroyo más adelante por un puente peatonal de hormigón. Definitivamente por la margen izquierda, pasamos por los parajes de Lutero, La Silla y Los Cerezales para regresar a Abelgas de Luna donde entramos por el barrio occidental donde se encuentra la Ermita de los Pastores. Un poco más abajo, frente a la Iglesia de San Pelayo, tenemos aparcado el coche.

Lorenzo Sánchez Velázquez


sábado, 9 de mayo de 2026

Pico Cuernu l’Aguil. Entre San Salvador y Páramo

Salida: San Salvador (Concejo de Teverga)

Llegada: Páramo (Concejo de Teverga)
Distancia: 22.5 km
Duración: 7:30 h (sin paradas)
Subidas Acumuladas: 1510 m
Bajadas Acumuladas: 1240 m
Altura Inicial: 562 m
Altura Máxima: 1871 m
Fecha de realización: 06/05/2026
Dificultad: media-alta
Track de la ruta

Itinerario: San Salvador – Valle de Somoza – Barrio (PR AS-104) – Monte Pollares – Braña de Carroceda – Braña Fonfría – La Magdalena –  Colláu del Muru – Cuerno l’Aguil – Braña de Torce o Aguil – Braña las Segadas – Pasu Malu – Arroyo de la Cuendia Negra – Braña del Auteiro – Monte de Corros – Collá de Pando – La Fociella – Camino viejo a Páramo – Páramo.

En el kilómetro 33 de la Carretera AS-228 que va al Puerto Ventana se encuentra la aldea tevergana de San Salvador (Alesga). Hace unos meses comenzamos desde aquí otra ruta que nos llevó a la Peña Vigueras y que expliqué en este otro reportaje. La que nos ocupa hoy tiene algún pequeño tramo común y es mucho más larga y exigente.


Organizada por el GM Ensidesa de Gijón, el autobús nos dejó en el desvío hacia las aldeas de Barrio, Cuña y Torce. Comenzamos a caminar bajando por la carretera que lleva a estas aldeas para cruzar el Río Páramo en el barrio de La Puente. La carretera recorre el Valle de Somoza (SO) surcado por el Río Magdalena tributario del anterior. Después de tres kilómetros caminando por el asfalto sale el desvío hacia Cuña que obviamos y enseguida entramos en Barrio. Evitamos también el desvío hacia la cercana aldea de Torce y seguimos las marcas del PR AS-104 que se han repuesto recientemente y que seguiremos en la mayor parte del recorrido.

Saliendode San Salvador echamos la vista atrás. Las calizas de La Sobia (Pico la Sierra) sobresalen por detrás (foto es del pasado mes de enero).

Mientras subimos por la carretera hacia Barrio tenemos enfrente la Peña Negra de Torce. Esto foto también es del mes de enero.

Llegando a Barrio encontramos este magnifico ejemplar.

Señalización del PR AS-104 recién instalada (que cunda el ejemplo).


La ancha pista, parciamente hormigonada, pronto se adentra en el precioso Monte Pollares repleto de grandes robles y hayas. Superado un crestón rocoso (cuarcita) de originales formas, el camino pasa sobre los prados y cabañas de la Braña de Carroceda que se extiende ladera abajo a la izquierda. Otra revuelta del camino para virar al sur nos emboca hacia la hermosa Braña Fonfría cuya fuente hace honor a su nombre. Las cabañas y teitos se extienden por los suaves montículos de la amplia pradera produciendo una imagen de una gran belleza.

La pista parcialmente hormigonada se adentra en el precioso Monte Pollares.

Robles y hayas se suceden en el Monte Pollares.

A la izquierda del camino se yergue majestuosa la Peña Negra de Torce.

Y a su derecha encontramos la alomada doble cima del Cuernu l'Aguil.

Hacia atrás la Sierra de Sobia cierra el horizonte. Abajo vemos el Valle de Somoza por donde hemos subido.

Única cabaña de la Braña de Carroceda que está al lado del camino.

Buena señalización de la Braña de Carroceda.

Superado este crestón de cuarcitas se abre el amplio valle alto donde se ubica la Braña Fonfría.

Desde lejos vemos los verdes pastos, las cabañas y los teitos de la Braña Fonfría.

Señalización de la Braña Fonfría.

Teito y cabaña en la Braña Fonfría.

Otra imagen de la Braña Fonfría.

Fuente de abundante agua en la Braña Fonfría.

Después, el camino se retuerce para ganar altura y elevarnos a las extensas praderas de la Magdalena en el límite con Somiedo. Aún no han subido el ganado vacuno que en grandes cantidades pastan por estos lares; sí encontramos algunos caballos más madrugadores. Por aquí pasa el famoso Camín Real de la Mesa cuyo trazado será ahora común con nuestro PR AS-104. Los miliarios irán flanqueando el ancho camino (S) mientras dejamos a la derecha el montículo de Los Cumales hasta alcanzar el Colláu del Muru. Debemos de atravesar una portilla ganadera metálica y abandonar momentáneamente el PR para alcanzar la cima del Cuernu l’Aguil.

Estamos en los amplios pastos del Colláu la Magdalena.


En el Colláu del Muru encontramos una portilla metálica. Vemos las dos cumbres del Cuernu l'Aguil.


A la izquierda se aprecia el trazado de pista por la que hemos subido. A fondo las blancas calizas de las sierras de Yernes y Tameza y de Sobia separadas por el desfiladero de Valdecerezales excavado por Río Terverga.

Cerca de la cima del Cuernu l'Aguil echamos la vista atrás sobre el Colláu del Muru en el centro y el de La Magdalena a la derecha.

Seguimos monte arriba (E) por la alargada panda del pico y pegados a la alambrada de espino. El primer tramo está desbrozado para regenerar pastos, pero lo zona más alta está repleta de un pequeño escobar que se pasa bien. Llegando a la cima cruzamos la alambrada para situarnos en la zona más alta de esta alomada montaña que tiene buenas vistas pero ningún distintivo especial. Las nubes ocultan las cumbres más altas; incluso Los Bígaros, al otro lado del valle, apenas se ven. Poco paramos en la cumbre porque, además, hace frío.

En la cima del Cuernu l'Aguil.

A la derecha se ve bien el Pico las Piedras, pero las Ubiñas, a la izda de la foto, están tapadas por las nubes. Más abajo dejo fotos de otra subida a este pico en las que se ven muy bien.

Los Bígaros apenas se ven.

Dejo algunas fotos ilustradas de otra subida a este pico de un mes de enero de hace unos años. Es un giro de 360º en sentido horario empezando en las Ubiñas y terminando en La Sobia.








Bajamos por la ladera norte hasta el cercano Collado Aguil que separa la cumbre principal de la segunda del Cuernu. La ladera oriental por la que tenemos que bajar desde el collado está completamente invadida por las escobas. En lugar de bajar por la margen izquierda de la riega que está algo más limpia lo hacemos mal por la derecha. Acabamos cayendo en la cercana Braña de Torce o Aguil que tiene varias cabañas y corros. Estos últimos son construcciones circulares de piedra con tejado también de piedra en falsa bóveda; también los hay en la cercana Braña de la Mesa. Estas construcciones, que son frecuentes en las zonas próximas al Camín Real de la Mesa, se han relacionado con la trashumancia porque también son muy frecuentes en el norte de la meseta. Concretamente son muy abundantes en los Arribes del Duero. Una fuente en la braña da servicio al pilón ganadero. Aquí retomamos las marcas del PR AS-104 que ha rodeado el Curnu l’Aguil pasando por la Braña de la Mesa. Habría sido mejor opción para un día nublado.

Collado Aguil. Desde él bajaremos a la derecha entre escobas.

Corros en la Braña de Torce o Aguil. Arriba, a la derecha, vemos la segunda cumbre del Aguil y en media el denso escobar que hemos atravesado.

Panel informativa del PR AS-104 en la Braña de Torce.

Fuente y cabaña en la Braña de Torce.

El camino avanza hacia el norte y, convertido en amplia senda desbrozada, supera un crestón rocoso pasando sobre unos cortados. Después bordea una amplia canal en la zona llamada Trasmabedules para adentrarse en un precioso abedular donde poco a poco, a medida que bajamos, las grandes hayas van sustituyendo a los esbeltos árboles de tronco blanco. El camino vira al este y baja a la Braña las Segadas de la que sólo quedan los restos de algunas cabañas adosadas a las peñas. Pero el paisaje es precioso.

El camino limpio atraviesa un crestón.

Y se adentra en un abedular.

Que poco a poco va dando paso a grandes hayas como esta.

Braña de las Segadas.

El camino da otro quiebro hacia el sureste y se retuerce buscando el paso que permita bajar del vertical escalón que forma la Peña Negra de Torce en su ladera oriental. Llegamos al Pasu Malu, embudo por el que se retuerce el camino con abundante piedra que al estar en la ladera norte siempre está mojada y resbala. El camino está bien trazado, conserva parte del antiguo empedrado y está armado en algunos puntos. Asegurando los pasos para evitar un mal resbalón, bajamos al fondo del valle recorrido por el Arroyo de la Cuendia Negra.

Bajando por el Pasu Malu donde el camino se retuerce y las piedras húmedas resbalan.

Otra de las revueltas en el Pasu Malu.

Arandaneras en el Pasu Malu.

Y una exuberante vegetación.

Torrenteras y pequeñas cascadas se suceden en un paisaje salvaje pero bello. La exuberante vegetación de ribera rellena el fondo del valle y rodea el camino que poco a poco va ganado entidad. Algunos muros de musgosa piedra dan fe de los prados que debieron ocuparlo hace muchos años. Por este fondo de valle caminamos algo menos de un kilómetro y, cuando aún falta otro para llegar a la aldea de Torce, lo abandonamos para coger otro a la derecha que enseguida cruza el Arroyo de la Cuendia Negra. En este paso no hay puente y se pasa bien llevando unas buenas botas. Más abajo, cerca de la aldea, hay otro paso con un puente de hormigón, pero habría que remontar después.

El camino gana entidad al llegar al valle de la Cuendia Negra. Antiguos muros dan fe de los prados que hubo hace mucho tiempo.

Cruzando el Arroyo de la Cuendia Negra.

El camino embarrado sube (N) hasta la cercana Braña de Auteiro de la que sólo vemos una cabaña. Aquí enlaza con el que viene directamente de Torce. Lo seguimos (S) para girar pronto al este y subir, zigzagueando por la embarrada y empinada cuesta en medio del precioso hayedo del Monte de Corros. Estos doscientos metros de subida final se harán bastante duros. Alcanzada la planicie seguimos hasta salir del bosque en la Collá del Pando.

Subiendo por el precioso hayedo del Monte los Corros.

Llegando a la Collá del Pando, cruce de caminos: a la izda sale uno que baja a Cueva Huerta y a San Salvador, de frente sube otro a las antenas situadas en la antecima de la Peña Vigueras y a la derecha el que baja a La Fociella.

Este cruce de caminos permite bajar a Cueva Huerta y a San Salvador si tomamos el de la izquierda (así hicimos en la ruta de hace unos meses como expliqué en otra entrada), si seguimos de frente subiremos a las antenas de telefonía situadas en la antecima de la Peña Vigueras. Obviando estos caminos seguimos el principal, a la derecha, que nos baja cómodamente a La Fociella. A la entrada está la fuente-pilón y el lavadero donde paramos a comer; por las calles encontramos casas, cuadras y hórreos de hermosa piedra rosácea y en la zona alta de la aldea un preciso tejo cerca de la iglesia de Santa María.

Llegando a La Fociella. En la zona inferior de la foto, en invierno, se forma una lagunilla estacional.

Gamones en la margen derecha del camino que baja a La Fociella.

Hórreo en La Fociella. Por encima asoma Peña Vigueras.

Tejo en La Fociella.

Casas en La Fociella. Por encima vemos la Sierra de Sobia en la zona de Peña Saleras.

Bajando por el camino viejo a Páramo encontramos un bosque de grandes robles que se estiran sobre el valle para alcanzar la luz. 

Al lado del tejo arrancan las marcas del PR que llevan a las Brañas Navariegas y las seguimos unos metros. Pero nada más salir de la aldea las dejamos; otras señales nos mandan por el camino viejo que va a Páramo. Ancho y hermoso camino que baja entre prados al principio y se adentra después en un bosque donde destacan, altos y robustos, grandes robles y algún que otro castaño. El camino desemboca directamente en la aldea de Páramo.

Lorenzo Sánchez Velázquez