miércoles, 11 de mayo de 2016

La Carasca (Pico Cornielles). Circular desde Orlé

Salida y llegada: Orlé (concejo de Caso)
Perfil de la ruta
Distancia: 18.2 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1250 m
Altura Inicial: 650 m
Altura máxima: 1744 m
Fecha de realización: 7/V/2016
Dificultad: media
Track de la ruta




Mapa de la ruta

Itinerario: Orlé (Nozaleda) – Río Orlé – Acebal  – Conforcos – Colláu Melordaña – Melordaña – Foz de Valloseru – Valloseru – Colláu Campigüeños – La Carasca (Pico Cornielles) – Bormanfoyo – Colláu Capiella –  Valle Capiella – Conforcos – Orlé.

Esta vez regresamos a Redes. Hace años que no recorríamos el viejo camino del río Orlé hasta Conforcos y Melordaña de camino a los picos Campigüeños, La Senda, La Carasca o el Requexón. Estos lugares asilados y hermosos nos acogen una y otra vez sin que nos cansemos de regresar.

Mirando hacia atrás vemos las casas de Nozaleda.

Queríamos subir a la peña Cornielles, la más alta del macizo de La Carasca, y desde Campo Caso tomamos la carretera que lleva a Infiesto y aparcamos en el barrio bajo de Orlé (Nozaleda) (650 m) justo donde la carretera da una curva cerrada a la izquierda y comienzan las primeras casas. Un panel nos informa acerca de la ruta PR-AS Pendones-Orlé que lleva a Pendones a través del Collado Capiella. Seguimos las escasas y descoloridas marcas del PR que entre las casas nos llevan al camino que se dirige al este en paralelo al río Orlé. Desde el mismo pueblo se ve, al fondo del valle, el macizo de La Carasca. Esta vista la tendremos de forma intermitente durante la aproximación.

Al fondo del valle vemos continuamente el macizo de La Carasca.

El camino ancho, empedrado en bastantes tramos, se acerca enseguida al río y disfrutamos de unas preciosas estampas de las pozas y los rápidos entre las piedras siempre cubiertas de musgo y la exuberante vegetación de ribera con sus recientes y tiernas hojas; enseguida surgen las hayas. Ralentizamos la marcha para disfrutar del paisaje y atrapar apenas la belleza de estos lugares con nuestras cámaras.

Río Orlé

Camino empedrado entre las hayas.

Están arreglando el camino con una pequeña excavadora rellenando los agujeros y baches del empedrado. No es que sea una restauración del antiguo camino, pero, al menos, no lo han hormigonado como el Valle de Enmedio.

Hacia la derecha, al otro lado del río, el gran murallón del Requexón de Valdunes.

Cruzamos el río poco antes de llegar al aporte del Reguero Fresnedal (820 m) donde sale un camino que sigue este reguero después de cruzarlo por otro puente. Obviamos este camino y seguimos de frente. El nuestro se empina y nos lleva a descruzar el río por otro puente de madera necesitado de restauración. Después de una fuerte subida con tramos que conservan el empedrado original, alcanzamos las cabañas y prados de Acebal (1030 m) con unos pocos acebos que le dan nombre.
El Xerru Busterosu precede a La Carasca. Desde la zona de Acebal.

El camino se estrecha quedando poco más ancho que un sendero y llanea un corto tramo para volver a empinarse antes de alcanzar la amplia majada de Conforcos (1070 m), donde encontramos el horrendo refugio de cazadores (“El Chalet”). A la vuelta visitaremos el “mayéu”. Para alcanzar la Majada de Melordaña se puede acortar el camino cruzando la “foz” del mismo nombre, pero la abundante agua que lleva el río Orlé por el deshielo lo hace impracticable. Daremos un pequeño rodeo.

"El Chalet", el Xerru Busterosu cortado por la Foz de Melordaña y La Carasca al fondo.

Antes de alcanzar las cabañas de Conforcos, dejamos el camino y seguimos por una senda a la izquierda en paralelo a una riega que sube fuertemente rodeando el prado del “chalet” y la Peña la Cueva, dejando ambos a la derecha. La senda vira enseguida al este y cruza una portilla que dejamos cerrada y, entre altas escobas, nos permite alcanzar el Colláu Melordaña (1274 m) y descender después a la hermosa Majada de Melordaña (1250 m).
Majada de Melordaña, con la "foz" en el centro, el Requexón por encima y el pico La Senda a la izquierda.

Con bastantes cabañas, todas con cubierta de piedra (llábanas), algunas en ruina y otras en desuso y rodeada de montañas, la majada ofrece un hermoso y plácido entorno que invita al sosiego; sería un buen lugar para el recogimiento.

Cabaña en Melordaña.

Hace años, desde aquí subimos por la Foz de Filipardo (a la izquierda según llegamos) para alcanzar el collado Cardíu que da acceso a otro mágico lugar, el Bosque de Purupintu, que entonces recorrimos por la parte alta en paralelo a la Xerra los Duernos que cruzamos para bajar a La Felguera y volver por el valle de Enmediu. Habrá que repetirla con alguna variante. En otra ocasión, desde Melordaña subimos por más amplia la canal sur (Becerreda de Melordaña) hasta alcanzar la arista suroccidental de La Carasca, remontando por ella hasta la cumbre. Esta vez no tomaremos ninguno de estos caminos. Seguiremos otro por el ya fuimos también hace años para alcanzar el Campigüeños.

Subiendo por la "foz" de Valloseru.

El lugar es ciertamente muy hermoso, pero no podemos demorarnos más. Subimos por la pradera de la majada hacia el este buscando la preciosa Foz de Valloseru (1300 m). La senda se retuerce y sube por estrecha “foz” y aparecen las primeras manchas de nieve. Las hayas con su hojas recientes contrasta con la blancura de la caliza y el verde oscuro del musgo que lo rellena casi todo. Superada la “foz” se nos abre un valle más amplio donde se ubica otra preciosa “mayá”, la de Valloseru (1440 m). Con sus tejados de llábanas, tiene tres o cuatro cabañas en desuso y ocupa el fondo de un circo encerrado por la peña de La Carasca, el collado Campigüeños y el Xerru Palomar. El circo desagua por la Foz de Valloseru.

Llegando a la majada Valloseru con el collado Campigüeños al fondo.

Superada la majada, avanzamos hacia el sur, en paralelo a una riega y superando un desnivel de 150 metros por una senda que nos deja en el amplio collado Campigüeños (1597 m) con preciosas vistas hacia el este: Tiatordos, Maciédome, Peña Ten, Pileñes y un sinfín de cumbres; el extenso macizo del Campigüeños al noreste (Peña Les Víes o Becerrera de San Pedro) precedido por las peñas Xerru Palomar y Peña Magrera ofrece unas vistas espectaculares con sus manchas de nieve.

Subiendo al Pico Cornielles (La Carasca). Abajo queda el collado Campigüeños. Al fondo a la izquierda el Campigüeños o Becerreda de San Pedro.

La Peña Cornielles (la más alta de La Carasca) queda al sur y remontamos duramente la panda herbosa dejando a la izquierda la casa en ruina de Mondelforco hasta alcanzar las peñas cimeras. Una senda con algunos hitos nos ayuda a superar los escasos metros que nos separan de la cima donde hay una cruz de hierro (1744 m). Ahora también miramos a poniente: muy cerca el Pico la Senda al otro lado del collado Capiella, más allá el Requexón de Valdunes, etc.

Desde el collado Campigüeños: cabaña de Mondelforco, Pico Cornielles (La Carasca). A la izda vemos la colladina por la que bajaremos hacia el otro lado (sur).

Después de reponer fuerzas protegidos del frío viento por unas rocas, descendemos de la peña y nos escoramos a la derecha por la arista de la montaña en dirección a una peña. Queremos descender por la ladera este del collado Campigüeños hasta alcanzar la senda que viene de la majada Piedrafita a los pies de los Fitos del Tiatordos; sin embargo, la espesa cornisa de nieve que cubre todo el collado, hace casi impracticable esta opción. Por eso buscamos las zonas sin nieve.

Pico La Senda y Calláu Capiella desde la cima del Cornielles.

Al llegar a la colladina (1650 m) que forma la arista del Cornielles con la peña, encontramos una senda que desciende por la ladera este entre las altas escobas y entronca con el citado camino cerca Bormanfoyo (1500 m). La buena senda sigue hacia el sur rodeando el Pico los Ladrones y nos deja en el amplio Colláu Capiella (1439 m). Por aquí pasa el PR-AS 64. Si bajásemos por la ladera sur llegaríamos al Collado del Xuacu que nos permitiría llegar a Pendones. Pero nosotros descendemos por la norte siguiendo el valle Capiella con zonas amplias de pastos y otras invadidas por las escobas.

Llegando al Collado Capiella con el Pico La Senda detrás.



Valle Capiella por la que bajaremos. Al fondo Peñas Ordaliega y La Frayada.



En el valle Capiella, cruzando el arroyo Troncáu, dentro del hayedo.

Con tramos de hierba y otras con ralas escobas descendemos por el valle cruzando enseguida el Arroyo Troncáu. Cuando nos internamos en el preciso hayedo volvemos a cruzar y descruzar el arroyo hasta alcanzar la Vega de Busterosu y enseguida Conforcos. Hay casas abandonadas (alguna conserva la numeración) y prados. Dejando atrás la primera cabaña (1080 m), encontramos la senda hitada que va hacia la Foz de Melordaña y la seguimos un corto tramo para ver el arranque de la foz; demasiada agua y húmedos y resbaladizos peñascos.

Cabaña en Conforcos.

Desandamos la senda y llegamos al camino ancho que cruza la extensa majada pasando cerca del refugio de cazadores donde hay un panel informativo. Aquí cerramos el circuito enlazando con el camino que por el valle del río Orlé nos permite regresar a Nozaleda.

Lorenzo Sánchez Velázquez

martes, 3 de mayo de 2016

Pico Feliciano. Circular desde Cabornera (concejo de Gordón)

Salida y llegada: Cabornera (cerca de Pola de Gordón)
Perfil de la ruta
Distancia: 18.5 km
Duración: 6:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1100 m
Altura Inicial: 1050 m
Altura máxima: 1822 m
Fecha de realización: 24/IV/2016
Dificultad: media
Track de la ruta




Mapa de la ruta


Itinerario: Cabornera – Río Casares – Foz del Calero  – Puerto Fonfrea  – Puerto Espineo – Puerto de Santa Cruz – Pico Feliciano – Puerto de Santa Cruz – Arroyo de Focescura – Focescura – Foz la Puente – Río Casares –  Paradilla de Gordón – La Pena – Cabornera.

Hace años, haciendo una ruta para conocer el precioso desfiladero de “Los Calderones”, remontamos al otro lado por pistas que nos encumbraron al cordal del Amargones y el Alto del Palomar, muy cerca del pico Feliciano. Entonces nos llamó la atención el porte calizo de este último que contrastaba con los otros más alomados y cubiertos de brezo. Haciendo de la necesidad virtud, cruzamos la cordillera por el puerto de Pajares huyendo de esta lluviosa primavera asturiana y nos dirigimos a Pola de Gordón y de allí a la cercana aldea de Cabornera. La ruta pretendía alcanzar un doble objetivo: subir al Pico Feliciano y recorrer la ruta señalizada como “Los Puertos de Verano” en la aproximación y el regreso.

Azud en el río Casares a su paso por Cabornera.

Dejamos el vehículo en una de las muchas plazas de aparcamiento que hay a la entrada del pueblo (1050 m) y cruzamos por un puente el río Casares que viene crecido con el reciente deshielo. Las aguas caen por el azud de la pequeña represa pesquera produciendo una magnífica estampa. Una flecha a la derecha señala la ruta hacia la “Foz del Calero” por el camino que comienza al otro lado del pueblo y sube más directo. Pero, nada más cruzar el río, en lugar de obedecer la señal, giramos a la izquierda para dar un rodeo que nos va a permitir adentrarnos en un magnífico y joven robledal.

Por la Foz del Calero.

Al cabo de un kilómetro enlazamos con el camino directo justo a la entrada de la Foz del Calero (1150 m). Las hayas han ido reemplazando a los robles y, en las escarpadas laderas calizas de Peña Forcada y Los Arbalejos, las sabinas o enebros medran entre los verticales, planos y hermosos estratos y pliegles. En la estrechura de la corta “foz” el camino está empedrado y el arroyo Fuente el Fraile que la cruza canalizado.

Sabinas en la ladera sur del pico Arbalejos al salir de la Foz del Calero.

Al finalizar la “foz”, el camino ancho se empina hasta alcanzar el Puerto de Fonfrea (1346 m) donde el escobar se alterna con prados en uso, unas pocas cabañas y las ruinas de algunos corros que han perdido su cubierta vegetal. Tan sólo encontramos uno en uso en el cercano Puerto de Espineo (1359 m) dentro de un prado con cabaña pequeña de cubierta de teja árabe y cierre de piedra y alambre lisa.

Desde el Puerto de Fonfrea vemos el Pico Feliciano con su cresta a la derecha y el valle por el que subiremos.

Después del último collado el camino sigue casi llano al principio y con más inclinación después hasta alcanzar el Puerto de Santa Cruz (1477 m) donde encontramos una gran nave ganadera y un pequeño refugio. Los pastos no son demasiados extensos pero el agua es abundante. Aquí finaliza el camino ancho.

Vista atrás desde cerca del Puerto de Espineo. Cabañas y Puerto de Fonfrea a la derecha del pico Arbalejos.

Dejando a la derecha la nave ganadera nos dirigimos al sur por la pradera siguiendo un sendero que rodea por la izquierda el vertical peñasco calizo en el que finaliza la gran cresta del Feliciano. La senda se encamina hacia el reguero por donde desagua el verde valle que baja desde los cantiles del pico. Rodeado el peñasco nos adentramos en el valle alto con zonas de hierba y otras invadidas por la escoba. En la subida rodeamos el escobar por la ladera del Amargones (la sur) pero en la bajada, buscando una bajada más directa, lo hicimos por la ladera norte (la del Feliciano).


Por los pastos del Puerto de Santa Cruz. Rodeamos por la izquierda el peñón que vemos.

Sendero por la vaguada que sube al Feliciano (que vemos de frente). En principio nos dirigimos al collado de la izquierda.

Poco antes de alcanzar el evidente collado, nos escoramos a la derecha para alcanzar directamente la cumbre. En los peñascos cimeros hay un buzón de montaña (1822 m) colocado por el grupo de montaña “La Peñuca” de Gijón y la vista abarca buena parte de las montañas del norte de León y de las que limitan con Asturias.


Vistas desde la cima del Pico Feliciano hacia el oeste: Montes Tijera (izda), Pico Vega Cercada, Pico Pedroso en el centro al fondo y, a la dcha, Sierra de Arniza (La Silla y La Carba).


El cielo ha permanecido cubierto todo el día y las cimas más altas quedan ocultas: del Cellón o el Brañacaballo o Las Tres Marías ni rastro; en cambio vemos bien el cercano Amargones, la gran peña del Fontún y el Povoredo o Correcillas.
En la cima el viento es muy frío y buscamos un abrigo en la ladera sur para reponer fuerzas mientras las nubes descienden y amenazan con dejarnos envueltos por la niebla. Reanudamos la marcha descendiendo por la ladera sur en paralelo a la subida y nos encaminamos a una colladina situada al final de la cresta del Feliciano con la intención de evitar el rodeo de la última peña. Al otro lado detrás de un bosquete no hay más que cortados. Desistimos y continuamos el descenso hasta el Puerto de Santa Cruz (1477 m) por el mismo camino por el que subimos.

Volviendo al Puerto de Santa Cruz. Cabaña ganadera y refugio. El camino supera el hombro que vemos el centro.

Para completar el circuito continuamos hacia el norte por el sendero señalizado con marcas amarillas recientes. No hay posible pérdida: cuando la senda se adentra en el escobar, el desbroce permite el paso y las excesivas señales marcan correctamente el camino. Después de un giro a la izquierda (1461 m) alcanzamos la vaguada regada por el arroyo Focescura donde aún queda algo del pastizal que cubría antiguamente estas laderas. Siguiendo el curso del reguero nos acercamos a la “foz” que comienza (1420 m) después de dejar a la izquierda las ruinas de una cabaña.


Ruinas de cabañas y pedrero donde se inicia la "foz" de Focescura y el arroyo.

Pedrero y estratos calizos en Focescura.

El descenso por un pedrero nos lleva, después, a cruzar la riega varias veces hasta que al final, en el punto más estrecho, camino y arroyo van unidos. Como lleva bastante agua por el deshielo debemos pisar con cuidado en las inestables piedras mojadas hasta salir de la angostura (1300 m). Entonces nos adentramos en un precioso hayedo y la senda continúa por la margen derecha hasta alcanzar un camino más ancho justo donde da una curva cerrada (1240 m).

En el tramo más estrecho el reguero ocupa el camino y hay que bajar con cuidado cuando lleva agua.

Seguimos de frente ya con buena traza y al salir del bosque alcanzamos el tupido escobar. Otra cerrada curva a la izquierda (1201 m) nos lleva de nuevo a la riega que cruzamos. Descendemos después por una pradera en cuyo extremo volvemos a descruzarla y acceder a un ancho y buen camino que se adentra en la corta hoz llamada “Foce la Puente” (1130 m). Al poco de salir cruzamos el río Casares (1090 m) y llegamos a la carretera LE-473 que comunica Pola de Gordón con Geras y Aralla de Luna.


Al salir de la hoz entramos en el hayedo.

Llegando a la Foz de la Puente. En la ladera opuesta las sabinas medran en el roquedal calizo.

Subiendo a Paradilla de Gordón en un tramo de carretera. Se ven algunas sabinas y algunos contrafuertes el camino antiguo.

Podríamos haber dejado aquí un vehículo y finalizar así la ruta, o bajar por la carretera hasta Cabornera a 3 kilómetros. Pero queremos completar la ruta de los “Puertos de Verano” y para ello tomamos la carretera que sube a la cercana aldea de Paradilla de Gordón. Como la carretera sube mediante grandes revueltas y nos gusta poco el asfalto, optamos por atajar siguiendo los restos del antiguo camino de subida. Los primeros tramos están aún en buen estado, pero el último, hacia el final está cerrado por la maleza y tuvimos que acceder a la carretera cruzando un prado.
Iglesia de Paradilla de Gordón.

Paradilla (1239 m) tiene pocas casas, algunas bien restauradas y otras en ruina. En lo más alto, sobre el sabinar, se yergue la iglesia (1252 m) que constituye además un excelente mirador: las “foces” de Focescura y La Puente se ven perfectamente así como los picos Feliciano o El Pedroso hacia el suroeste y oeste respectivamente y Amargones, Altico y Bustiello o La Muezca al sur.


Paradilla de Gordón desde la iglesia.

Vemos el camino entre Paradilla y el primer collado.

Bajamos de la Peña la Iglesia y continuamos hacia el este por la ancha pista entre prados y bosques de robles. El camino sube hasta un collado (1291 m) a la vez que faldea la sierra y va paralela a un tendido eléctrico de alta tensión. Las vistas son magníficas y ha merecido la pena remontar estos casi 200 metros para disfrutar de este magnífico paisaje leonés. Una vez alcanzado el collado el camino sigue en llano algo más de un kilómetro y hay que estar atentos para bajar por la canal que nos permitirá cerrar el circuito en Cabornera.



Canal de bajada a Cabornera.

Vista atrás de la canal por la que hemos bajado.

Tramo final de la canal con Cabornera a la vista.

Una señal y un hito (1250 m) indican la senda de bajada. Así pues, abandonamos la pista y bajamos fuertemente por la canal, al principio entre algunos robles jóvenes, después por la hierba con algunas piedras sueltas; más abajo la canal se estrecha y vuelve a abrirse donde las peñas forman un abrigo casi cueva y finalmente desemboca en Cabornera. Deambulamos por sus calles buscando casas antiguas o bien arregladas y salimos finalmente a la carretera cerca del punto donde estacionamos.

Lorenzo Sánchez Velázquez

viernes, 15 de abril de 2016

Jorovitaya, Teyadera y Bacia. Circular desde Santianes

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Santianes (concejo de Ribadesella)
Distancia: 15.8 km
Duración: 6:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1150 m
Altura Inicial: 10 m
Altura máxima: 743 m
Fecha de realización: 10/IV/2016
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Santianes – Caserío de Peme – Cueva del Tinganón – Pico Jorovitaya – Altu Teyadera – Pico Bacia – Pandás – Colláu Fontanines – Collado La Tabla – Caserío de Peme –Santianes.

Mapa de la ruta
Cuando viajamos por la Autopista del Cantábrico entre Ribadesella y Nueva de Llanes vamos dejando a la derecha la empinada ladera norte de la Sierra de Cueva Negra cuyas cimas prometen grandes vistas de la costa asturiana y de las sierras que, en paralelo a la costa, la separan sin ocultar los Picos de Europa.
Por el camino hacia el Caserío de Peme.

En un recodo del meandro que forma del río Sella en su tramo final se encuentra la parroquia de Santianes (Santianes del agua) en el concejo de Ribadesella. La carretera nacional N-634 separa la aldea de la iglesia de San Juan Bautista, donde dejamos el vehículo. De esta aldea salen rutas de montaña hacia Pico Mofrechu que cierra el valle de Santianes por el sur o el Caserío de Peme en la base del pico Jorovitaya.
Pico Cuetos Medios y los prados de Peme. A la derecha asoma esta el valle que separa este pico del Jorovitaya. Por ahí subiremos.

Comenzamos la ruta siguiendo la pista que avanza por el citado valle hacia el este en paralelo al arroyo donde en tiempos hubo 15 molinos (esto fue lo que nos contó una vecina). Algunos hórreos, casas bien restauradas y dos antiguos molinos (el de Abajo y el de Arriba) reconvertidos en casas de turismo rural, van quedando a un lado y otro de la calle y de la pista que le da continuación.

Pico Jorovitaya desde el Caserío de Peme.

La pista está hormigonada en los tramos de mayor pendiente y pronto deja el fondo del valle para remontar por la ladera derecha hasta alcanzar los prados y cabañas de Peme. Mientras subimos, la Sierra de Cuana entre el Mofrechu y el Joyadongu nos cierra el horizonte sur mientras al norte nos lo cierra el extremo occidental de la Sierra de Cueva Negra (picos La Corona, La Cabeza y los Cuetos Medios). El Caserío de Peme se asienta en un valle entre los picos Jorovitaya y Cuetos Medios y está recorrido por el Arroyo Llovio que desagua en la enorme Cueva de Tinganón (o Tenganón).
Cueva de Tinaganón en la base del Cuetos Medios.

Dejamos la pista y tomamos el camino que nos lleva a la majada después de cruzar el arroyo. Atraviesa unos prados y sigue armado hacia el norte faldeando la base del pico Jorovitaya dejando a la izquierda otros prados y el arroyo. El camino finaliza encima de la cueva.

Pico Jorovitaya con el gran hito en su cumbre.

Un sendero asciende en diagonal por la empinada ladera y nos permite superar el crestón calizo que cierra el horizonte norte. Al otro lado encontramos una estrecha vallina que se dirige al este y por ella remontamos hasta alcanzar la cumbrera de la sierra que nos descubre el horizonte norte con vistas espléndidas de la rasa costera entre Ribadesella y Llanes. El gran hito de la cumbre del Jorovitaya se ve cerca, al sur. Nos dirigimos hacia él buscando las zonas menos invadidas por la coyoya; un primer tramo de hierba precede al rocoso donde encontramos un hito (el único en toda la ruta salvo los de las cimas) que señala el arranque de una sendilla que nos permite superar la peña por la zona más fácil.
Ribadesella desde la cima del Jorovitaya.

En la cima sopla un fuerte vendaval. Apenas nos detenemos para fotografiar las preciosas vistas sobre Ribadesella y la costa; también vemos la Sierra del Cuera (Peña Blanca, Turbina y Liño), mientras que las cimas de los picos de Europa quedan ocultos por las nubes. Por delante encontramos las Sierras del Hibeo, Benzúa o la de Cuana (Mofrechu y Joyadongu). La del Sueve queda en dirección contraria.
Vista atrás del pico Jorovitaya, antes de subir a La Teyadera.

Descendemos por la arista oriental siguiendo la dirección de la sierra hacia su cumbre cimera el Altu Teyadera. Un pequeño (comparado con el anterior) hito corona la cima. Las vistas, idénticas, y la ventolera también. Proseguimos hacia el este a un lado y otro de la arista siguiendo ocasionales senderos que pronto perdemos y reencontramos. Los crestones de los Cuetos Medios quedan a la izquierda mientras caminamos entre cotoyas y alguna espinera hasta la colladina que nos separa del Pico Bacia. La afilada arista del Bacia se supera con facilidad y nos permite alcanzar el vértice geodésico que hay en la cumbre.
Cumbre de La Teyadera. Vista hacia el este: Sierra de Cueva Negra, Benzúa y Sierra del Cuera.

Descendemos por la ladera suroriental hacia una profunda hondonada o “jou” cubierto de punzantes cotoyas y salimos de ella por el borde sur en donde encontramos una senda que nos permite un cómodo descenso de la sierra. A medio camino, en un abrigo protegido del viento, paramos a reponer fuerzas.


Llegando al Pico Bacia.


Desde el Pico Bacia: costa cantábrica en el entorno de Ribadesella con La Teyadera a la izquierda.

Desde el Pico Bacia: vista hacia atrás de la Sierra Cueva Negra (Teyadera y Jorovitaya). A la izquierda vemos el Mofrechu.

Reanudamos la ruta terminando el corto descenso hasta el vallecito de Pandas. Entre el gran crestón calizo de la Sierra de Cueva Negra y otro que discurre en paralelo formando pequeños montículos alomados, discurre un vallecito donde hay algunos pastos como los de Pandas, el collado Fontanines (donde se encuentra la Cueva Negra que da nombre a la sierra) o la Vega de Llames al otro lado. Pero como la sierra paralela está despejada y nos permite disfrutar de vistas del Benzúa, del Joyadongu o de la propia Sierra de Cueva Negra que hemos recorrido por arriba, emprendemos el regreso superando las sucesivas y herbosas lomas hasta alcanzar la penúltima coronada por unas peñas de cuarcita.


A la derecha la Sierra de Cueva Negra, por la de la izquierda vamos regresando y en medio el collado Fontanines.

Sierra del Benzúa.

Mirando hacia atrás vemos la sierra herbosa por la que regresamos. A la izquierda la Sierra de Cueva Negra que recorrimos por la mañana.

En el collado de hierba que hay al otro lado, junto a la torreta eléctrica, finaliza la pista que viene de Santianes; podríamos seguirla y desandar el camino. Pero, como el siguiente montículo es un poco más alto, demoramos la incorporación al camino ancho para subirlo y bajar al siguiente collado, Collado la Tabla.
Bajando al Collado la Tabla. Ya vemos la pista y la majada de Peme.

Después enlazamos con una senda que bordea la ladera inferior del Joyadongu por la Cuesta de los Argaos, cruza una riega y alcanza un hombro al lado de unos pinos por donde el descenso a la pista es más sencillo siguiendo al lado de una cerca de alambre de espino. Alcanzamos la pista en el Caserío de Peme donde enlazamos con el camino de ida. El fuerte descenso nos deja de nuevo en Santianes.

Lorenzo Sánchez Velázquez