martes, 5 de enero de 2016

Picos Vízcares y Maoñu. Circular desde "La Pesanca"

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Área Recreativa “La Pesanca” en Riofabar (Piloña)
Distancia: 17.7 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1480 m
Altura Inicial: 400 m
Altura máxima: 1429 m
Fecha de realización: 2/I/2016
Dificultad: media-alta
Track de la ruta


Itinerario: Área Recreativa “La Pesanca” – Majada Degoes – Vallina Luiña – Majada Llebrada – Pico Vízcares – Collado Traslafuente – Pico Maoñu – Collado Traslafuente – Majada Cureñu – Arroyo de la Estaquera o Degoes – Área Recreativa “La Pesanca”.

Mapa de la ruta
Para llegar al Área Recreativa de “La Pesanca” nos desviamos en Infiesto por la PI-4 hasta Espinaredo y Riofabar continuando más allá otros dos kilómetros por una estrecha carretera en mal estado. Iniciamos la ruta por la pista que lleva hasta la Foz de los Moñacos.

Área Recreativa de "La Pesanca" en Riofabar (concejo de Piloña)

Cuando apenas llevamos caminado un kilómetro y alcanzamos la majada El Muñizón (450 m) con sus cabañas convertidas en chalets con jardín, abandonamos la pista cogiendo un camino a la izquierda que entra en una de las fincas para cruzar el río Infierno por un puente de hormigón y situarnos en su margen derecha. El camino antiguo sigue en paralelo al río y, mientras avanzamos por él, alza el vuelo una hermosa garza real a la que apenas pudimos fotografiar cuando se posó más adelante en una rama.
Camino antiguo entre El Muñizón y Degoes por la margen derecha  del río Infierno.
 
Una revuelta a la izquierda, otra a la derecha y el cruce del arroyo Los Abeyeros que nace en la Majada Llebrada por la que pasaremos más adelante, nos deja en la Majada Degoes (530 m) con sus cabañas arregladas y en uso. Aquí podríamos haber llegado en un desvío posterior de la pista.
Cabaña-casa en Degoes. Vista atrás: por el camino de la izquierda hemos llegado. La senda sale después de esta casa.
Dejando a la izquierda una cabaña-casa con la parte superior de la fachada pintada de azulón, cogemos la senda que sube hacia el norte y se adentra en la Vallina Luiña. Completamente hitada y bastante inclinada, se adentra primero en un prado con cabaña en ruina y después en un precioso bosquete de hermosas hayas y avellanos. La empinada ladera no dará tregua en los 400 metros que debemos superar hasta salir del bosque.

Vista atrás de la Vallina Luiña por donde subimos. Abajo el valle del Río Infierno y al otro lado vemos el Pico Ciébana del Catiellu (centro), la alargada arista de la Sierra Xiblaniella y al fondo el Pico Facéu. Un poco más arriba de donde está sacada la foto está el desvío hacia el Cantu el Abedul.

Cantu el Abedul desde la Vallina Luiña. La senda para alcanzar el lomo se ve en la parte superior derecha de la foto.

Apenas superados los últimos árboles, la vallina se empina aún más y nuestra senda vira bruscamente a la izquierda (940 m) para faldear el valle y alcanzar el hombro de montaña (1010 m) que finaliza en las peñas del Cantu el Abedul. En este punto, la senda hitada vira ahora a la derecha para seguir por el citado hombro y alcanzar con facilidad la majada Llebrada (1120 m) donde hay varias cabañas en ruina y una perfectamente arreglada. Merece la pena hacer este pequeño rodeo y no seguir directos por la vallina; ya habrá tiempo para duras remontadas. Mientras estamos en la majada, un grupo que viene recorriendo la arista de la sierra desde el norte espanta una manada de rebecos que al vernos se para. Tras unos instantes de vacilación emprenden una veloz huída monte abajo.
Majada Llebrada donde se mantiene en pie una sola cabaña. Arriba se ven las peñas de la cima del Vízcares. La foto no refleja el fuerte pendiente.

Después de la majada, la senda mantiene la dirección faldeando el valle a mayor altura para alcanzar su hombro derecho a la altura del Peñón o Miradoiro (1220 m). La cima del Vízcares está cerca, pero aún quedan por superar los últimos y más empinados 200 metros sin camino ni sendero (a pesar de la gran cantidad de hitos que encontramos hasta la majada Llebrada después no vimos ninguno).

Desde el Vízcares hacia el este: a la izda y cerca el Cunio, al fondo Picos de Europa y por delante el Pierzu.

Cuando llegamos a la cima (1421 m) encontramos al grupo que hizo la cordal por el norte. Pregunto y, según nos dicen, está limpia. (Quería saber cómo estaba porque cuando la recorrí hace unos años para preparar el tomo uno de “Recorriendo las montañas de Asturias”, una parte estaba completamente invadido por el brezo alto y se caminaba con dificultad).
Arista norte de la Sierra de Aves desde el Vízcares. A la izquierda y arriba se ve la Sierra de Peñamayor.

Las vistas desde la cima son espectaculares: Picos de Europa, algunas de las grandes montañas de Ponga (Pierzu, Recuencu, Colláu Zorru) y Redes (Llambria y un pedazo del Tiatordos, Campigüeños, Carasca, La Senda,…) hasta la Cordillera y las Ubiñas; al oeste vemos las Sierras del Trallán y del Sellón y al norte Oviedo y el puerto del Musel. Algunas cimas cercanas que hemos hecho últimamente están a la vista: Sierra de Pesquerín (Niañu) y el Cunio al norte y este respectivamente, y La Ordaliega al sur.
Cima del Vízcares. Al fondo vemos la Sierra del Sueve.

A pesar del aire limpio y del día despejado, el ligero viento de la cumbre es frío y decidimos continuar la ruta por la alargada arista sureste de la Sierra de Aves. Después de un corto descenso, la senda rodea por la derecha el alomado pico El Cabezu, apenas un montículo, y continúa más allá sobre la misma arista hasta el collado Miradorín (1289 m) a los pies de las peñas que forman el Pico la Verdad. Aunque se puede atravesar este pico (que es la prolongación natural de la arista sin apenas subida) y emprender después el descenso por la ladera sur de la sierra hacia el Valle Culebrina, decidimos bajar antes para adentrarnos enseguida en un precioso bosquete de tejos y espineras. Una vez cruzado nos encontramos con el citado valle por cuya vaguada herbosa descendemos hasta reencontrar la senda más abajo en un segundo bosquete.
Bajando del Vízcares y con el Sol de frente vemos el Collado Traslafuente y el Pico Maoñu. Por detrás de izda a dcha: Llambria, Campigüeños, La Carasca y Los Tornos.

Enseguida alcanzamos los amplios pastos del collado Traslafuente (1053 m) en la divisoria de los concejos de Piloña y Ponga. Desde aquí se podría bajar por la ladera este para llegar al hermoso paraje de Valle Moru situado a poco más de 2 kilómetros y coger después la pista que va a Taranes rodeando las verticales paredes de La Llambria y Peña Taranes.
Sierra de Aves con el pico Vízcares a la izquierda, desde la majada Traslafuente.

Cruzamos el collado y nos acercamos a ver la magnífica majada de Traslafuente con cabañas bien arregladas, otras en ruina y una pequeña hornacina donde se venera a San Antonio patrono de los animales.
Para ascender al Maoñu quedan por delante otros 400 metros de subida en menos de un kilómetro; la pendiente es considerable. (En el tomo I de Recorriendo las montañas de Asturias describí la ruta al Maoñu desde “La Pesanca” por el mismo camino por el que bajaremos más tarde).

Majada Traslafuente y valle de la Estaquera por donde bajaremos. La Sierra del Sellón (pico Facéu) está arriba y al fondo, por delante la de Xiblaniella y en el centro la afilada Peña Ciébana del Castillu.

Monte arriba, primero pasamos una alambrada que evita el paso de los animales, más adelante la sendilla sube duramente entre los bajos tojos y helechos hasta una peña; después desaparece la broza y la ladera queda recubierta de hierba. La inclinación disminuye algo al principio de este tramo pero más arriba se vuelve a incrementar hasta alcanzar el mojón que marca la Reserva Regional de Caza muy cerca de la cumbre.
Último tramo de la subida al Maoñu. Se ve el mojón de la Reserva Regional de Caza y del límite de los tres concejos: Piloña, Caso y Ponga.

En el pico Maoñu (1429 m) convergen los concejos de Piloña, Caso y Ponga y hace unos años había en cima una cruz de hierro rota y oxidada que ha desaparecido; sólo queda un montón de piedras. Algo más merece esta espectacular atalaya que, aunque tiene las mismas vistas que el Vízcares y su misma altura, está algo más cerca de las grandes cumbres de Redes y Ponga y de los Picos de Europa y su visión es más nítida. En la bajada del Vízcares nos cruzamos con varios grupos de personas y niños subiendo; en el Maoñu, a nadie.

Sierra de Aves (Pico Vizcares) y collado Traslafuente desde la cima del Maoñu.

Pico Cunio y la Mota Cetín desde el Maoñu.

Apenas nos separa de las verticales peñas de Los Tornos (Sierra de Pandemules) el collado Pandemules al sur; el norte queda dominado por la extensa Sierra de Aves de donde venimos. Al este, Ponga y Picos de Europa, y al sur y oeste, el Parque Natural de Redes.
Pico Pierzu por delante de los Picos de Europa; a la derecha se ve algo de Peña Taranes.


Desde el Maoñu: Llambria, Tiatordos (asomando por detrás), Campigüeños, La Carasca y La Senda. El crestón cercano de la derecha es de Los Tornos.

Después de reponer fuerzas disfrutando de las magníficas vistas, descendemos del Maoñu hasta el collado Traslafuente y cogemos el sendero que llanea por la ladera occidental de la Sierra de Aves, pasando por un bosquete con espinos y algunos tejos hasta alcanzar las magníficas praderas y cabañas de Cureñu (860 m).
Cabaña en la Majada de Cureñu con la Sierra de Aves por detrás.

La nueva pista que sube hasta aquí desde la Estaquera ha dejado inutilizado el precioso sendero que había antes. Sólo en el tramo final aún podemos seguir un corto trecho de la antigua y hermosa senda. Así llegamos al Arroyo la Estaquera o Degoes (620 m) que cruzamos por el puente de madera (al lado han hormigonado el cauce para facilitar el vadeo de los vehículos).
Vista del Maoñu y de los Montes del Infierno desde la majada Cureñu. La Peña que se ve hacia la mitad se llama El Tren.
Continuamos por la pista (antigua) que deja a la izquierda La Cerezal y más adelante cruza el río Infierno (520 m) por otro vado y puente peatonal hasta enlazar enseguida con la que sube desde La Pesanca a Los Moñacos. Un par de kilómetros por ella, dejando a la derecha las majadas de Degoes (al otro lado del río Infierno) y Muñizón en esta margen, y estamos de nuevo en el Área Recreativa de “La Pesanca”.

Lorenzo Sánchez Velázquez

lunes, 21 de diciembre de 2015

Peña Ordaliega desde Nieves

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Nieves en el concejo de Caso 
Distancia: 12.8 km
Duración: 4:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 850 m
Altura Inicial: 740 m
Altura máxima: 1461 m
Fecha de realización: 13/XII/2015
Dificultad: media
Track de la ruta


Mapa de la ruta
Ruta corta para regresar a mediodía. Hace unos años en el primer tomo de “Recorriendo las montañas de Asturias” describí la ruta circular que sigue el PR AS-125 Nieves-Orlé por Llagu Ovia, desde Orlé con la ascensión a los picos La Frayada y El Mayáu. Dejamos a un lado la más modesta Peña Ordaliega también llamada La Llomba con la intención de volver a ella más adelante. Y han pasado cinco años.
Capilla de la Virgen de los Dolores del siglo XVIII.


Para llegar a Nieves nos desviándonos en el km 49 de la carretera AS-17 antes de llegar a Campo de Caso. La carretera pasa por la Foz de Gobezanas y desemboca en la AS-254 cerca de Bueres. Nada más cruzar esta aldea nos desviamos a la derecha hacia Nieves donde llegamos en una mañana fría y soleada con escarcha en las calles y prados. La casona llamada El Palaciu se encuentra en la parte baja del pueblo a la derecha nada más llegar y la capilla dedicada a la Virgen de los Dolores en la zona alta.

Pico Busllar o Tejeira desde la pista de subida al collado Llagu Ovia.

Dejamos el coche en el amplio aparcamiento situado a la entrada del pueblo y nos dirigimos por sus calles en ascenso hacia la Capilla perfectamente señalizada. La pista hormigonada que da continuación a la calle deja a la derecha el antiguo lavadero y remonta entre prados y bosquetes de castaños, robles y avellanos. Después de una amplia revuelta a la derecha alcanzamos el Mayáu la Texera con prados y cabañas en la base del pico La Xerra. Para superar su cresta meridional, la pista da tres cerradas curvas con fuerte inclinación por terreno cuarcítico. Algunas cimas importantes ya se dejan ver hacia el oeste: la extensa cresta del pico Busllar o Tejeira cierra el collado de Arniciu, La Sierra del Crespón, el macizo de Peñas Negras y Peña Mea, La Terralina y el Cuyargayos, Retriñón, el cercano Cerro Piqueru, etc.
La pista faldea la ladera del pico Entrambosllagos después de superar el crestón de La Xerra.

Dejando el pico a la izquierda, el camino faldea la ladera sur del pico Entrambosllagos alcanzando enseguida el collado Llagu Ovia donde queda una charca seca y los restos de la antigua cabaña de la guardería. Las vistas se abren hacia Piloña al norte y se agrandan hacia el sur en el concejo de Caso. Hacia el suroeste y sur encontramos el pico Torres y las sierras de Corteguero y de la Canalina y hacia el norte destaca a lo lejos la Sierra de Peñamayor y cerca la de Aves (pico Vízcares) y el pico Maoñu.
Desde la cima de La Ordaliega vemos el camino recorrido por la cresta de la sierra desde el collado Llagu Ovia, en el centro de la foto. A la izda vemos el Pico Busllar y arriba en el centro La Xamoca.

En este punto abandonamos el camino principal que baja al este hacia Brañanueva y La Felguerina (por él regresaremos). Una senda entre el brezo remonta hacia el sureste la arista de La Llomba (1363 m). Una vez arriba ya vemos la gran peña de La Ordaliega y el tramo llano de la cumbrera nos permite disfrutar de magníficas vistas de Picos de Europa (muy lejos) y de las cercanas La Llambria, Campigüeños, La Carasca, La Senda y el Requexón.
Peña Ordaliega poco antes del collado La Piedra.

Tras el tramo llano, otra corta subida nos deja en el collado de La Piedra a los pies de la Ordaliega (señalar que en algunos mapas se llama Ordaliega al tramo meridional del gran crestón calizo que atraviesa la sierra de norte a sur, llamando La Llomba al pico más alto situado al norte y al que subiremos).
Ladera de subida a la Peña Ordaliega colonizada por tojos y piornos.

Una corta y fácil trepada por una canal con piedra, piornos y cotoyas, señalizada con algunos hitos (cuitado donde se ponen las manos pues el piorno y el tojo son punzantes) nos deja en la cima donde encontramos una cruz de metal con buzón de montaña donde se indica el nombre de la peña (La Ordaliega) y su altura (1461 m). Al otro lado vemos la gran cresta de La Frayada, más allá está el Mayáu, la peña del Cuetón de los Traviesos y gran mole de Los Tornos (Peña Crespa).

Sierra de Aves desde la Ordaliega. Por debajo de la cruz vemos la Horcada Treslasenda en el tramo norte de la cresta de La Frayada.

Desde la Ordaliega vemos el collado Entrepeñes, La Frayada, El Mayáu, Cuetón de los Traviesos (sólo la punta de la peña), Peña Los Tornos. Picos de Europa y Llambria.

El día está despejado y las vistas son espléndidas pero el fuerte viento que se ha levantado hace desagradable la estancia en la cumbre. Bajamos al collado y seguimos las escasas marcas del PR (tan escasas como hace 5 años). El poco marcado sendero nos lleva a superar el crestón calizo por una canalina que nos permite descender, al otro lado, al collado Entrepeñes (o Les Colláes) entre La Ordaliega y La Frayada. Pero en el corto descenso debemos cruzar un pequeño tramo de punzantes cotoyas.
Sigue la panorámica anterior: Llambria, Campigüeños y La Senda.

Como la Horcada Treslasenda, a donde queremos ir, se encuentra casi al final de la cresta norte de La Frayada y debemos descender del collado, buscamos algún atajo. Pero nos metemos de nuevo en otro tramo invadido por la cotoya (mejor habría sido remontar desde el collado siguiendo el cresta de la sierra hasta tocar las verticales peñas de La Frayada y descender pegados a ellas). Rodeando por arriba un profundo barranco, entre punzantes tojos, nos topamos con las peñas y descendemos después, en paralelo, por un tramo de hierba de fácil caminar.
La Horcada Treslasenda permite cruzar la gran cresta de La Frayada para acceder al Monte Moñacos.

La horcada es un paso natural que comunica con el Monte Moñacos. Está empedrado y nos permite enlazar con el camino de bajado que hicimos hace un par de años cuando subimos desde La Pesanca al pico Los Tornos y que ya describí en otra entrada de este blog. Las vistas hacia Los Tornos y el Cuetón son preciosas.
Peña Los Tornos y Cuetón de los Traviesos desde la Collada Treslasenda. Por delante está el Monte Moñacos.

Bajamos al prado con cabaña bien guardada pues tiene rejas en puerta y ventanas y cogemos al otro lado una vertical canal. La canal es preciosa pero tiene muchas hojas secas y hay que asegurar la pisada para evitar un mal resbalón. Abajo hay hayas y acebos y un crestón de roca que superamos con facilidad. Otra zona invadida de cotoyas nos hace descender al camino principal que viene del collado Llagu Ovia y va a La Felguerina.

Después de Treslasenda, cruzamos un prado con cabaña y bajamos por esta preciosa canal.

Estamos muy cerca de esta majada pero queremos regresar pronto. Como la conocemos bien de otras veces decidimos regresar. (Hace unos años, en invierno, viniendo de Riofabar por la Foz de los Maserones, en paralelo a la Sierra del Tallán hasta el collado Colines, Serondu y Brañanueva, estuvimos a punto de hacer noche de manera involuntaria en alguna de sus cabañas; hubimos de regresar ya de noche por la pista del río Infierno).
Dejamos a la derecha la cabaña de Ovia y alcanzamos enseguida la hermosa Brañanueva protegida por las peñas de La Becerrera. Buenos pastos con una fuente de abundante agua son el sustento de esta fotogénica braña. Más adelante, el camino cruza el arroyo Serondu y el crestón que baja de la Ordaliega; éste forma con La Becerrera un único accidente orográfico calizo y ambas crestas están separadas por la Foz de Serondu.
Majada de Brañanueva.

El Valle de Serondu se extiende hacia el norte hasta el collado Colines a los pies de la Sierra del Trallán, pero nuestro camino se dirige en ascenso a poniente para enlazar enseguida, en el collado Llagu Ovia, con el camino por el que vinimos. Un rápido descenso por la pista hormigonada nos deja de nuevo en Nieves.

Lorenzo Sánchez Velázquez



lunes, 14 de diciembre de 2015

Pico Cuchu y Sierra Magrera. Circular desde Pelúgano

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Pelúgano
Distancia: 19.5 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1350 m
Altura Inicial: 580 m
Altura máxima: 1646 m
Fecha de realización: 5/XII/2015
Dificultad: media
Track de la ruta

Mapa de la ruta

Nota: El camino que seguimos para alcanzar el collado Rueses situado en la base del Cuchu contiene tres variaciones sobre la pista ancha que sube desde Entrepeñes. No las aconsejo. Discurren por caminos antiguos bastante perdidos o atravesando prados o algún crestón. Aunque parezcan más directos, la pista ahorra tiempo y esfuerzo. En cambio, el cresteo por la Sierra Magrera y el descenso desde La Forcá son las mejores opciones.

Nos acercamos a la aldea de Pelúgano (Pechuno) en el concejo de Aller después de desviarnos de la AS-253 en Levinco y aparcamos en el centro al lado de la Ermita de San Pedro. Pretendíamos hacer una ruta circular subiendo a los picos Cuchu o Cueto Santibáñez y La Forcá pero el tiempo perdido en la subida nos impidió alcanzar la segunda cima. Y aunque hay una buena pista que sube de Entrepeñes hasta el collado Rueses, en la base del Cuchu, buscamos algunos caminos antiguos que atajan la larga aproximación; unos los encontramos en uso y buen estado pero otros están abandonados.
Ermita de San Julián, con las primeras luces del día bañando Peñas Negras, al fondo.

Salimos del pueblo (580 m) por la calle que va hacia el este y deja a la derecha una pista deportiva. Cuando terminan las casas, la calle se divide en dos caminos: el de la derecha, que seguimos, baja a la pista rodada que viene de Entrepeñes; por el de la izquierda regresaremos.
          Entre prados y bosquetes, el camino baja hacia el sur dando después una gran revuelta hacia el este hasta enlazar con la citada pista (528 m). Enseguida llegamos a la pequeña y fea Ermita de San Julián cruzando unos metros más adelante el Arroyo de San Julián (505 m) por un puente. La pista continúa paralela al reguero (y nosotros debimos seguir por ella), pero la abandonamos siguiendo un camino ancho a la derecha que sube con rapidez. Vira bruscamente a la izquierda y continúa hacia el este entre hermosos robles y castaños para adentrase después en un profundo barranco entre prados a los que no podemos acceder, tan profundo es el barranco y verticales las paredes. Sólo nos queda continuar hacia delante hasta situarnos a la altura de los prados y enlazar más arriba con una senda que ahora en llano nos lleva a la pista principal (713 m).
Camino ancho después de cruzar el arroyo y antes de adentrarse en un profundo barranco.

Una cómoda subida por el camino rodado nos lleva hasta La Robla (958 m). Aquí decidimos de nuevo abandonarla para atajar (segundo error). Cogemos el camino de la derecha que, aparentemente, tiene mejor dirección y pronto nos damos cuenta que no es el bueno. Por no retroceder, atravesamos un prado y un helechal muy inclinados alcanzado la citada pista a la que nos acogemos más arriba (1075 m). Pronto llegamos a una collada que en unos mapas llaman La Robla y en las ortofotos Praos de Penota (1112 m). Por encima de las cabañas vemos la Sierra de la Magrera entre la gran mole del Cuchu a la derecha y las dos peñas de La Forcá a la izquierda.
Cabaña en La Robla con el Cuchu, la Sierra Magrera y la Forcá al fondo.

El camino ancho llanea un corto trecho y sube en medio del precioso bosque hasta alcanzar la cercana Cochá Cuartes (1168 m) que nos abre definitivamente el frente sur. Entre los Picos de la Liebre y el Estorbín hasta el pico Torres, desfilan nevados ante nuestros ojos Peña Celleros (en León), Laguna y Morgao, Peña Redonda, Jeje, Nogales y Pico Fuentes que forman la Sierra de Fuentes de Invierno; y Agujas y Toneo por encima de la Sierra del Ajo, entre otras muchas montañas.
Desde la Cochá Cuartes: entre el Estorbín (izda) y los Picos de la Liebre (dcha).

Al otro lado del collado bajamos un poco hasta una bifurcación: la pista de la derecha, que no seguimos, baja hasta Santibáñez de la Fuente cerca de Collanzo, mientras que nuestro camino, a la izquierda, se sitúa de nuevo sobre la cordal en Cotrisquéu. La pista rodea el Monte Ocozios (nombre sacado de las ortofotos) por la izquierda y, como supone un descenso de unos 50 metros, decidimos seguir por la cumbrera. Rodeamos un primer crestón por la derecha (cae vertical a la izquierda) cruzando un prado abandonado con una cabaña en ruina. Otro espolón rocoso más largo y agreste nos hace descender a la derecha hasta dar con un antiguo camino empedrado que lo supera fácilmente más adelante. De nuevo habría sido mucho más cómodo seguir por la pista, pero he de reconocer que esta variante ha sido entretenida y vistosa.
Por el Monte Ocozios con el Cuchu al fondo. Se ve a la izquierda el 2º crestón que nos hizo descender unos metros.

Finalmente alcanzamos el cruce de caminos situado en la collada Rueses (1212 m) donde hay abundantes cabañas y prados en uso. La pista principal viene de Entrepeñes (por donde debimos llegar) y lleva al cercano collado Acebu finalizando en los Mayáos de Champes. Otros caminos secundarios llevan a las cabañas y prados cercanos.

Peñas Negras desde el Collado Rueses. Se ve la empinada canal por la que subimos el año pasado. A la izquierda vemos el collado Pelúgano.

Pico Cuchu desde la Collada Rueses. Hacia la derecha está la Cabaña Barrero.

A pico con el camino principal sube otro menos importante que lleva a la cabaña Barrero (1251 m) a los pies del Cuchu. Aquí cogemos a la izquierda la senda que faldea en ascenso la ladera del Cuchu hasta alcanzar la arista occidental que baja de la Sierra Magrera (1310 m). Virando al este, seguimos en paralelo a la arista para rodear por la derecha dos crestones y situarnos después en el lomo de la sierra muy cerca de las cabañas en ruinas del Cueto (1541 m). El afilado Pico Bermeyo queda a la derecha muy cerca de la cumbre. Remontamos una dura panda de hierba que nos deja en la antecumbre a unos pasos, entre el brezo, de la cima (1646 m). Una vieja y oxidada cruz de hierro con buzón de montaña sujeta por piedras corona esta magnífica atalaya.
Cima del Cuchu. Vemos la gran mole del Retriñón. Debajo de la cruz vemos el pico Torres.

Todas las grandes cumbres entre las Ubiñas y los Picos de Europa están a la vista; solo la enorme y cercana mole del Retriñón nos oculta algunas al sureste. A las antes citadas se añaden, por el oeste, las Ubiñas y, por el este, Los Tornos, Llambria, Campigüeños, Picos de Europa, Tiatordos, entre otros. Y por encima de la cresta del Retriñón vemos Maciédome, Pileñes y Peña Ten. Mucho más cerca continúa la Sierra Magrera que finaliza en La Forcá, y al noroeste, la gran mole que forman Peñas Negras y Peña Mea. También al norte vemos Peñamayor y la Xamoca. Estas son algunas de las muchas montañas que desde aquí se divisan. Disfrutando de estas magníficas vistas nos tomamos un tiempo para descansar y reponer fuerzas.

Picos de Europa por encima del Tiatordos (con zoom).

Sierra Magrera que crestearemos y pico La Forcá en cuya base está el collado Veraniegu.

Aunque ya es un poco tarde y no podremos ascender a La Forcá, decidimos continuar la ruta recorriendo la Sierra Magrera hasta la base de la Peña. Primero retrocedemos hasta el Cueto, después cruzamos un pequeño crestón y seguimos por la cumbrera de la sierra completamente invadida por brezo con la ayuda de una senda que supera dos montículos y el collado los Abedules (1478 m) y finalmente subimos otro montículo (1534 m) de nombre desconocido para bajar, entre brezo, al collado Veraniegu o Colladiella (1471 m) a los pies de La Forcada (La Forcá).
         Son las 4 de la tarde y el Sol se oculta a las 6; no queda tiempo para alcanzar esta última cumbre. La senda faldea en descenso la ladera occidental de la doble peña y nos lleva al extenso collado de La Pandiella. Mientras bajamos por la senda vemos los chalecos reflectantes de unos cazadores en sus puestos a lo largo del collado esperando al jabalí. Unos tiros dirigen nuestra mirada hacia la ladera sur del Alto la Pandiella en el valle de San Julián por donde huye un gran jabalí de piel oscura. Esta vez se ha librado. La jauría baja tras él pero no consiguen sacarlo hacia los cazadores; seguirá valle abajo escondido entre la maleza. Una vez en el collado (1276 m), un cazador nos dice que vienen de Laviana (concejo situado al otro lado del collado).
Restos de cabañas en el collado La Pandiella. Al fondo las dos peñas de La Forcá.

Una cabaña y los restos de una cuadra construidos con cuarcitas de la zona aún quedan en pie. Por la senda, en diagonal, faldeamos en descenso entre cotoyas al principio y brezos después (terreno cuarcítico), con los cazadores en sus puestos en lo alto del collado y los perros tras el jabalí en el fondo del valle. Menos mal que no salió ninguno, podríamos estar en la línea de tiro.
          La senda continúa por el brezal, cruza el collado Cavero (1160 m) en una de las aristas de la montaña para descender rápidamente en unas cortas revueltas que pasan al lado de una peña hasta cruzar un reguero que baja entre cuarcitas. Otro tramo de ligero descenso nos lleva hasta un pequeño y hermoso hayedo en uno de los tramos más bonitos de la ruta. Superado el bosque, llegamos a las cabañas de Cavero (943 m) donde hay una “original” fuente con vasos, botellas y estanterías.
Original fuente en la majada Cavero.

La senda se ha convertido en camino ancho apto para vehículos todoterreno y los prados, cabañas en uso y bosquetes de robles y castaños se alternan. Seguimos bajando hasta la Collada de Cochaceos (890 m) mientras faldeamos la ladera sur de Peñas Negras y Peña Mea y más adelante hasta la Collada Cabeu (900 m). Un rápido descenso nos lleva a la majada de Almayor (755 m.) donde continúan las cabañas y prados de siega.


Vista atrás desde Cavero. La Sierra Magrera está al fondo entre La Forcá y el Cuchu.

Camino ancho entre prados y bosques poco antes de cruzar el arroyo Moradiechas.

Después, en un recodo del camino, cruzamos el cauce del arroyo Moradiechas y alcanzamos la majada de Grandegrande (738 m.) donde las murias de piedra y el arbolado cierran los prados y cabañas que flanquean el camino. Encontramos una fuente con abrevadero del ICONA al lado del camino y, más adelante, en la bifurcación, tomamos el camino de la izquierda que nos lleva directamente a Pelúgano. El de la derecha da un pequeño rodeo por el Barrio Alto antes de acercarnos de llegar a la Ermita de San Pedro en el barrio bajo.


Lorenzo Sánchez Velázquez